LA CRÍTICA DE TEXTOS LÍRICOS


08 Jul

A nosotros en la universidad se nos enseñó, por sobre todo, teoría. Mucha teoría. Cuando fue el turno de la lírica, un texto resaltaba por sobre el resto. La razón era simple, lo había escrito un académico de la propia Facultad de Humanidades y Arte. Un tal Dieter Oelker, una eminencia ante los ojos de un alumno de pregrado.

En palabras simples, de forma sintética y haciendo uso fervoroso de la proclama “menos es más”, había descrito la metodología a utilizar para comentar un texto lírico. Toneladas de teoría condensadas en apenas ochenta páginas.

Lo que aprendí en la universidad, por sobre muchas cosas, fue entender que no porque un texto sea breve significa que su grado de dificultad es menor, y viceversa. Un texto breve puede ser fácilmente algo falto de romanticismo descriptivo, pero lleno de complejas relaciones semánticas.

La poesía debe ser entendida así, un texto cuya extensión funciona en virtud del mecanismo con que es capaz de expresar algo. ¿Cómo entender un texto lírico para poder comentarlo? El profesor Oelker describe 6 pasos:

1) La primera lectura: al leer por primera vez el poema, no se debe analizar, sólo se debe estar receptivo a obtener una impresión inicial del texto. Este proceso también incluye buscar el significado a cualquier palabra que nos genere “comezón”. Al entender todos los elementos, aún sin analizarlos, se puede tener una primera visión “global” de su significado.

2) Localización del texto: paso siguiente es localizar el texto que intentamos comprender dentro de la obra a la que pertenece. ¿Es un texto aislado o pertenece a una obra más grande? La mayoría de los poemas que conocemos pertenece a una obra más extensa. Como los lectores de poesía no abundan, pareciera que los poemas son elementos autónomos, que funcionan por sí mismos. Lo cierto es que para poder comentar un poema es necesario situarlo dentro de su obra general, que puede ser incluso un periodo creativo del autor, un conjunto de creaciones donde abunda un sentimiento lírico específico.

3) Conformación métrica: este paso se centra en la conformación de los versos y la organización de sus estrofas. Existen varios tipos de textos líricos donde la conformación métrica, la cantidad de sílabas de una estrofa, la cantidad de estrofas y la sonoridad de las sílabas tónicas son elementos rígidos, como los haikús. En otros, sin embargo, la métrica es libre y poseen sus propias estructuras, en función de lo que buscan transmitir.

4) Sintaxis poética: en este paso la atención está puesta en el juego de significados, formas fónicas o estructuras gramaticales del texto con que el poeta arma su composición. La intención de quien crea el texto lírico se ve reflejada en la disposición de sus elementos, y en las relaciones de semejanza y/o contraste semántico que establece.

5) Estructura de la significación: los elementos del texto lírico por sí solos tienen significado, pero al entrar en contacto con otros elementos pueden variar su significado en virtud de un segundo significado, e incluso de un tercero o cuarto. La connotación (propiedad que poseen los sistemas de significación de agregar un segundo significado al primero), la singularización (la habilidad del poeta de disponer de figuras literarias y tropos que logran atrapar al lector) y la intertextualidad (la forma en que un texto dialoga con sí mismo y con otros textos) son los rasgos que mejor definen al discurso literario y su estructura de significados.

6) Explicación histórica, cultural y social: es la última fase y tiene que ver, como su nombre indica, con situar al poema en un contexto histórico-cultural y social. En otras palabras, estudiar el contexto del que emerge el poeta y la situación en que se encontraba al concebir la obra lírica que buscamos comentar.

Así, pues, con estos sencillos pasos, cualquier persona puede sentarse a estudiar un poema y entender de él cuáles son los elementos que hacen del género lírico una verdadera ciencia de las figuras y los significados: una habilidad que debiera ser innata en los ciudadanos del que se dice un país de poetas.


Texto: Fabián Rodríguez R.