LA CRISIS DEL MUNDO


08 Jul

Una de las tendencias del pensamiento, en todas las culturas, es desarrollar un pensamiento escatológico. Todas las civilizaciones antiguas, y todas las representaciones y manifestaciones artísticas, tienen su visión del “fin del mundo”. Sin embargo, conviene aclarar que cuando el ser humano habla de este fin del mundo, lo hace necesariamente bajo el prisma de lo humano. En otras palabras, el mundo obviamente seguirá existiendo, y a lo que se refieren estas expresiones es al fin de “lo humano”.

En este sentido, nos sobran los vaticinios. Platón nos decía que vivíamos un mundo de ilusiones y sombras que no era real, Nietzsche nos sentenciaba a todo occidente con haber “perdido el rumbo”, y que la única escapatoria era volver atrás en muchas decisiones racionales a menos que quisiéramos el fin. Nostradamus nos argumentaba, poéticamente, las posibles acciones que llevarían al ser humano hacia sus “centurias” finales. René Guénon nos afirmaba críticamente que el ser humano actual había creado una realidad basada en la cuantificación y la medición, y que tal punto de vista inevitablemente nos llevaría al caos. Krishnamurti, hace muy poco, dedicó su vida a demostrarnos que nuestra consciencia estaba en crisis, y que las teorías nacidas desde el pensamiento estaban atrapadas en el tiempo y que nunca liberarían al hombre. Sin considerar la literatura propiamente tal, que con sus distopias se ha encargado de aclararnos todos los caminos posibles hacia el fin.

Pero fuera de presagios, lo que podemos percibir actualmente en nuestra realidad no sólo nacional sino mundial, es un estado de crisis latente. Mundialmente, han ocurrido cosas puntuales que despiertan la atención de cualquier ser cauto. Gran Bretaña decide salirse de Europa (en lo que cantinflescamente conocimos como “El Brexit” pero que es más alarmante de lo que parece), Estados Unidos construye literalmente un muro en la demostración más cínica de agresión pasiva, el Tíbet sigue esencialmente en cautiverio, Sudamérica se divide y desploma en conflictos territoriales no resueltos, China está tan lleno de personas que comienza a hundirse, literalmente, preparando un éxodo que seguramente llegará a nuestras tierras, etc.

Esta situación mundial se ve acrecentada por otros factores incisivos. El ciudadano común y corriente cada vez lee y se cuestiona menos las cosas, todos los bienes y acciones están reguladas por el mercado, la política antes tan útil cada vez pierde más adeptos y se ve en la obligación de manifestarse en los medios masivos de comunicación, las guerras son constantes, la ciencia ha sido también regulada por las demandas de la sociedad, etc.

Este paradigma actual, que parece presentar una crisis manifestada en diversos aspectos disímiles, desencadena un resultado uniforme y claramente observable: una crisis intelectual.

Ésta es, naturalmente,  la crisis del mundo actual.


Texto: David Rodríguez

Ilustración: Javiera Rubilar