LA DOCTRINA SECRETA DE H.P. BLAVATSKI


08 Jul

Una de las cosas que más lamenta la filología, y el gusto por el conocimiento en general, es que, después del triunfo aliado en la segunda guerra mundial, muchas disciplinas y ramas del conocimiento hayan sido estigmatizadas por el positivismo estadounidense. De esta forma, se perdió, por ejemplo, la seriedad con la que algunos países analizaban los aspectos relativos al espíritu, o hayan perdido legitimidad algunas ramas que no podían cumplir con las demandas empíricas.

En Inglaterra, no obstante, surgió el intento de unificar la incipiente ciencia de ese entonces, que avanzaba mostrando resultados a un ritmo geométrico, con las distintas religiones y sus planteamientos teleológicos. Tal es el caso de la denominada Teosofía, que sigue funcionando y tiene actualmente el mismo lema que antaño: “no hay religión más elevada que la verdad”.

Si bien es cierto esta escuela tiene muchos referentes, altamente eruditos y de prolífica producción, uno de ellos tiene una importancia canónica: Helena Petrovna Blavatsky. Siendo una miembro fundadora de la sociedad teosófica (con base en India), escribió Isis sin Velo, un libro polémico y revelador en esa época, para luego dar manifestación a su mejor libro en vida, hacia la última década del siglo XIX: La Doctrina Secreta, un volumen obligado de todo seguidor de las ciencias ocultas y, teóricamente hablando, un libro sorprendente para la época, con sus seis tomos, cientos y cientos de referencias, esquemas y complejidad. Pero, ¿De qué trata La Doctrina Secreta?

Originalmente en dos tomos, pero actualmente compaginada en seis, La Doctrina Secreta intenta realizar una síntesis de todo el conocimiento humano, su existencia, el cosmos y la realidad en general. Para ello, unifica religión, filosofía y ciencia. Su tema principal, entonces, es referirse al funcionamiento del universo, la configuración de nuestra realidad física y la naturaleza esencial de la especie humana. Debido a esta temática, y la forma de abordarlo, es que lamentablemente en la actualidad este libro es considerado como “esotérico” u “ocultista”.

Actualmente, sus seis tomos abordan:

1.- Cosmogénesis

2.- Simbolismo Arcaico Universal

3.- Antropogénesis

4.- Simbolismo Arcaico de Religiones y la Ciencia

5.- Ciencia, Religión y Filosofía

6.- Objeto de los Misterios y Práctica de la Filosofía Oculta

Blavatsky dice basarse en un texto oriental más antiguo, Las Estancias de Dzyan, el cual fue entregado por los dioses para los hombres y que no perece con el tiempo. Según la autora, accedió a él en uno de sus viajes al Tíbet. No obstante este místico e irrisorio origen, la prosa de La Doctrina Secreta es sorprendentemente racional. Utiliza en lo posible todas las referencias a los descubrimientos científicos de esa época (conceptos sumamente nuevos en esos tiempos como átomo, molécula, estados de la materia, etc., son muy recurrentes), cita a conferencias e investigaciones de intelectuales contemporáneos, no deja ninguna corriente filosófica de ese tiempo sin contrastar ni analizar y, finalmente, interpreta profundamente el sentido de la evolución y del tiempo, acercándose a la comprensión que tenemos actualmente, en pleno siglo XXI, respecto de estos dos últimos elementos.

La estructura de la realidad y sus planos, según La Doctrina Secreta.


Sin ánimo de desmotivar la futura lectura de este texto, el cual puede ser comprado íntegramente en las actuales librerías del mundo (así como también es de libre acceso en internet), algunas de las premisas contenidas en el desarrollo del libro son las siguientes:

-El tiempo es una ilusión, producida por la percepción. No hay tiempo donde no hay consciencia percibiéndolo.

-La especie humana es sólo una raza más de las muchas que han existido y evolucionado en el planeta tierra.

-La evolución no es lineal. Es cíclica. Responde a una concepción de tiempo que se escapa a nuestra percepción.

-existe sólo una gran consciencia, la que se percibe a sí misma a través de nosotros, los seres vivos.

-Existen muchas dimensiones en los distintos planos de realidad del universo, y el ser humano sólo puede percibir algunas.


Texto: David Rodríguez