MAS ALLÁ DEL TIEMPO: JIDDU KIRSHNAMURTI


08 Jul

Sorprende saber que entre los grandes intelectuales de la humanidad, uno de ellos fue reconocido como una presencia espiritual en la tierra. Sorprende mucho más saber que él no creía en religiones, sectas, ni agrupaciones. Y, por si esto fuera poco, quizás definitivamente impresiona saber que puede encontrar videos de él, incluso a color, en YouTube.

Jiddu Krishnamurti fue una de las últimas personas en ser llamadas “iluminadas” como el Budda. Sin embargo, Krishnamurti no se consideraba superior al resto. Él rechazó ser considerado la nueva presencia de lo infinito (avatar, en sánscrito) en la tierra. Disolvió la institución creada para honorificarlo, la Orden de la Estrella, pues consideraba que el hombre debía pensar por sí mismo libremente y no había un “camino” hacia la verdad. Incluso renunció a toda alabanza personal, posesiones, lujos y honores. Nunca se refería a sí mismo por su nombre, sólo como “el que habla” o “K”, afirmando no tener nacionalidad ni credo. Pero, ¿quién era en verdad Krishnamurti? ¿En qué consistía su planteamiento? ¿Cuál era la revolución radical que él buscaba en la humanidad?

Explicar toda la doctrina de Krishnamurti en un sólo texto es demasiado ambicioso. De hecho, en su tiempo investigadores como el físico David Bohm, el biólogo chileno Francisco Varela, o el psiquiatra David Chainberg quedaron anonadados con la claridad y complejidad de sus planteamientos. Sin embargo, como Editor Académico de The Penquist he resumido brevemente algunas de sus premisas para que ustedes, nuestros lectores, puedan acercarse y entender su postura, sin interpretaciones subjetivas que pudiesen desmotivar una futura lectura de su obra.  

Podría considerarse un intelectual, pero no un pensador. Krishnamurti plantea que el pensamiento humano es limitado. Lo comprende como un proceso psicológico que ancla la conciencia al tiempo, creando un “yo” que siempre está, o bien recordándose en el pasado o “deviniendo”, proyectando sus deseos hacia el futuro. En otras palabras, es el pensamiento mismo el que crea el tiempo, y que en consecuencia crea sufrimiento en el ser humano.

El ser humano debe vivir libre de todo conflicto. Krishnamurti no sólo se refería a nuestro concepto cotidiano de “conflicto”, sino que llamaba de esta forma a todo tipo de división, diferencia. Si yo como ser humano quiero ser algo que no soy, hay conflicto. Si me siento separado del mundo sin formar parte de él, hay conflicto. Para eliminar todo conflicto, el ser humano debe percibir, la totalidad del universo, e identificarse con él como la misma entidad.

El tiempo es el enemigo del ser humano. Todas las acciones humanas están hechas bajo esta noción de tiempo, que acrecienta cada vez más el yo y su esclavitud psicológica. Describe que todas las desdichas humanas, sufrimiento, guerras y ansiedad vienen del hecho de no “entender” el tiempo. En otras palabras, cuando pensamos provocamos que el tiempo pase: cuando dejamos de pensar en todos los problemas de la vida, el tiempo se detiene y no hay “yo”.

Una persona es toda la humanidad. Krishnamurti afirma un hecho lógico de manera muy clara: la humanidad se conforma de todas las personas. Si una de ellas cambia, cambia la humanidad completa. “Yo, usted, somos la humanidad”, afirmaba. Por lo tanto, el conocimiento de la humanidad les pertenece a todos, no existiendo diferencias. Krishnamurti decía que, si los seres humanos no se dan cuenta de esta realidad irrefutable, no se sentirán responsables del cambio que se debe generar.

El amor es lo que une sin destruir. El amor, según Krishnamurti, no tiene nada que ver (al menos no completamente) con lo que la sociedad llama amor de pareja o filial. El amor existe donde no existe el miedo, donde no hay conflicto. Humildemente, no obstante, se encargó de delimitar lo que el amor “no es”, en vez de intentar definir un concepto que se escapa a la capacidad de entendimiento humano.

Para vivir lejos de todo conflicto, el ser humano debe dejar el yo. Se dedicó toda su vida a explorar los campos de la consciencia, la percepción, la memoria, el pensamiento, etc. De esa forma, Krishnamurti afirmaba que el “yo” es el pasado, la acumulación de recuerdos y experiencias que ya sucedieron, que ya no existen, pero que el ser humano se aferra a ellas como si fuera lo único real.

La muerte no tiene sentido alguno. Krishnamurti afirmaba que era un hecho lógico que la muerte del organismo biológico no tenia un significado tan profundo ni alarmante. Lo que aterra al ser humano es la muerte de lo conocido, el olvido, precisamente porque está aferrado a los conocimientos que ha acumulado durante toda su vida y que asustan su continuidad como el “yo” observador.

El observador es lo observado. Krishnamurti afirmaba esta verdad lógica con similitud con los campos de la física, décadas antes que los descubrimientos de Bohr o Heisenberg revolucionaran la mecánica cuántica. En tanto el sujeto se entendiera diferente de lo que estaba percibiendo, existía conflicto. Pero observando el fenómeno de la percepción, uno se podía dar cuenta claramente que el observador es lo observado. De otro modo, sería imposible la percepción tal cual como la conocemos. Si bien es cierto este efecto es larga y complejamente explicado por la física cuántica (a través de experimentos abstractos como “el gato de Schrödinger”), Krishnamurti lo aborda de una manera sencilla, fenomenológica, obteniendo la misma conclusión. Ello llamó, en los años setenta y ochenta, la atención del científico David Bohm.

Cerraré con algunas frases célebres de Krishnamurti, que han impresionado al mundo por la complejidad y profundidad de sus planteamientos.

  • “Si realmente podemos comprender el problema, la respuesta surgirá de él, porque la respuesta no está separada del problema”.
  • “La constante afirmación de una creencia es una indicación del miedo”.
  • “La palabra inocencia significa una mente que es incapaz de ser lastimada”.
  • “Todos queremos ser gente famosa, y en el momento en que queremos ser algo ya no somos libres”.
  • “Solamente el individuo que no se encuentra atrapado en la sociedad puede influir en ella de manera fundamental”.
  • “Ten cuidado con el hombre que dice que sabe”.
  • “El miedo corrompe la inteligencia y es una de las causas de la egolatría”.
  • “Cuando la mente está completamente silenciosa, tanto en los niveles superficiales como en los profundos; lo desconocido, lo inconmensurable puede revelarse”.
  • “La verdad es la que libera, no el esfuerzo por ser libres”.
  • “Nadie puede ponerle en una prisión psicológica, ya está en ella”.
  • “Evadir un problema sólo sirve para intensificarlo”.
  • “La inteligencia es el cuestionamiento del método”.
  • “Cuando decimos “no sé”, ¿Qué queremos decir?”.
  • “La medida de la salud no es estar adaptado a una sociedad profundamente enferma”.
  • “La idea de nosotros mismos es nuestro escape del hecho de lo que realmente somos”.
  • “El seguimiento de la autoridad es la negación de la inteligencia”.
  • “Entenderte a ti mismo es el comienzo de la sabiduría”.



Texto: David Rodríguez

 Fotografía: Jiddu Krishnamurti joven. (Fuente: Wikipedia Commons).