ROSARIVM PHILOSOPHORVM


08 Jul

En esta edición dedicada a la comunicación, es necesario comentar una de las disciplinas menos entendida en cuanto a su mensaje para la humanidad: la alquimia. En específico, abordaremos el significado de un tratado anónimo que data del año 1550, denominado “El Rosario de los Filósofos”.

Comenzaremos desde una premisa básica: los que crean que esta área del saber consiste en generar literalmente oro, saben absolutamente nada. La alquimia se ha malentendido, se ha mantenido tras un velo y ha dejado en completo anonimato a sus miembros, sin ofrecer mayor muestra de sus frutos e imposibilitando el acceso a sus libros y registros. Sin embargo, este genial tratado llamado originalmente rosarivm philosophorvm, se las ha arreglado para permanecer al menos con sus veinte imágenes intactas y en completo libre acceso a través de la web. Es por ello que intentaremos entregar luces para su entendimiento  y comprensión.

Al parecer, el único estudio o aproximación a un sentido de este texto fue realizado por Jung, quien afirmó que el proceso alquímico referido a lo largo de la secuencia de imágenes refería al fenómeno psicológico de la individuación. Según el discípulo de Freud, las veinte figuras hacían alusión a cómo mentalmente una consciencia se comprendía  a sí misma separada del todo, surgiendo de la unión de dos personas y comenzando a experimentar. Hoy sabemos que tal conclusión resulta incompleta y espuria: los elementos implicados en la secuencia (luna, sol, reyes, amantes, pájaro, alma, etc.) son muy universales y amplios para referirse a un mero fenómeno psicológico individual o, al menos, involucraría una cosmovisión mucho más abierta y de mayor alcance que la individuación.

A diferencia del Aurora consurgens, que tiene muchas más imágenes con un sentido casi estrictamente estético, el rosario de los filósofos presenta imágenes no tan cargadas de color ni detalles artísticos, y más bien se centra en la progresión entre ellas y su significado. Comienza con la fuente mercurial, origen primordial de las aguas de la ilusión y fuente de toda percepción. ¿Qué significa esto en palabras concretas? Al respecto indicaremos que, según la clave de la filosofía hermética (y la cosmovisión de la mayoría de las culturas antiguas alrededor del mundo) las aguas representan nuestro mundo de los sentidos, maya, ilusorio y limitado por nuestra capacidad de percepción y condicionado netamente por nuestra visión dualista de las cosas (alto y bajo, bueno y malo, blanco y negro, bien y mal, día y noche, mujer y hombre, luna y sol, ser o no ser, etc., todo ellos ejes derivados de nuestra división cerebral en hemisferios); en la imagen representada por el sol y la luna. Esta primera imagen viene acompañada de la siguiente leyenda:

Somos de todos los metales

Principio y primera naturaleza

El arte hace de nosotros por sus trabajos

La más admirable tintura.

Las aguas y las fuentes puras

Se me parecen. Quito sus penas

A los pobres, también a los ricos

Soy visible y soy puro espíritu.

El mercurio es considerado desde la antigüedad como el elemento fuente de la vida, por razones que aún no están del todo claras. Siendo el primer planeta, se sabe del emperador chino Qin Shi Huang que bebió mercurio para encontrar la inmortalidad (pero que irónicamente murió en el intento), o que el templo “Pirámide  de la serpiente emplumada” tiene mucho mercurio bajo él. Específicamente en alquimia, es considerado el elemento primordial del cual nacen todos los otros y con el que se puede convertir oro.

Más adelante las imágenes se centran en la unión entre hombre y mujer, guiados por la presencia del ave divina bajo la estrella y transformándose con diferencias progresivas en cada caso. No olvidemos que, simbólicamente de acuerdo a Eduardo Cirlot, el ave representa el tiempo y la estrella es ambivalente, simbolizando al espacio y la luz al mismo tiempo (ya que oníricamente es lo mismo).

En este punto es conveniente aclarar las interpretaciones al sentido del tratado en general. Las imágenes sucesivas van añadiendo elementos progresivos a la imagen de ambos reyes, aludiendo al desarrollo de un proceso. Ahora, ¿Cómo interpretarlo?

Para ello tenemos que entender toda la significación de los elementos referidos y el poder simbólico que obtienen al estar combinados. Pero nuestra finalidad no es establecer una interpretación única como la correcta, anulando todo el sentido de la alquimia en su carácter onírico y dejando los dibujos como una tabla periódica de elementos. Lo que queremos es orientar la interpretación personal de las imágenes, para despertar todo el poder hermenéutico de la alquimia en su máximo esplendor.

El mensaje de tratados de este tipo no puede ser reducido a la lógica tradicional impuesta. El verdadero alcance de esta “ciencia” (si es que podemos permitirnos denominarla así sin reducirla) es precisamente el no tener límites impuestos por caminos unificados, una condición intrínsecamente necesaria si se tiene el propósito de generar oro en nuestras vidas.

El oro, según nuestra percepción de miles de años, es un elemento que no perece ni se modifica en el tiempo: es eterno. Y el ser humano ha buscado por eones algo que pertenezca a la eternidad, que derrote a la muerte y se manifieste como la verdad estable y duradera a la existencia humana. Y estas 20 imágenes sucesivas, al ir transformándose, representan el camino de todo ser humano hacia el darse cuenta inevitablemente de este proceso.

Atender al camino establecido a través de las imágenes, entendiendo los símbolos allí agregados, permite que el lector, si abrió correctamente su percepción al mundo onírico de la significación, entienda mejor el mensaje  alquímico entre sus imágenes.


Texto: David Rodríguez