EL DESARROLLO DEL INTERNET EN CHILE


08 Jul

Paralelo a la apacible vida de cualquier ciudadano, miles de mentes y manos trabajan arduamente en el desarrollo de la tecnología, en todas partes del mundo, y con enfoques diversos y cada vez más segmentados, cada vez más técnicos, en diferentes ámbitos; medicina, agricultura, viajes interestelares, obras en altura, etc. Muchas veces no nos enteramos de nuevos lanzamientos, o bien, del trabajo de muchos de estos profesionales, por ser tantos al mismo tiempo, en todas partes del mundo. Inclusive, por estar Chile en latitudes tan extremas, recibimos sólo un ápice de los últimos adelantos a nivel mundial, de los cuales nos enteramos gracias a Internet.

Y es a través de éste último que podemos evidenciar de mejor forma cuánto se ha avanzado, por ejemplo, en proyectos tan emblemáticos como el SpotMini de Boston Dynamics, que año tras año presenta sus prototipos a la comunidad científica mundial a través de sus redes (https://www.bostondynamics.com/spot-mini).



Según The Global Information Technology Report 2016, desarrollado por World Economic Forum, INSEAD y Johnson Cornell University, Chile se encuentra en una posición relativamente aventajada frente a los 139 países que forman parte del ranking, con un promedio que varía entre 4.6 y 4.8 en una escala de 1 a 7.

Este reporte entrega información sobre aspectos relativos a regulación política, entorno de innovación y negocios, infraestructura, accesibilidad, habilidades, uso individual, uso empresarial, uso gubernamental, impacto económico y social. Chile destaca con mejor evaluación en los siguientes aspectos: Independencia Judicial (ranking 31 de 139), Tasa bruta de matriculación en educación superior (ránking 9 de 139), Equidad en la competencia entre telefonía e Internet, Impacto de las Tecnologías de la Información en los modelos de negocios y un altísimo índice de participación en el mundo digital, en general, en la población. Datos que han mostrado un crecimiento sostenido, haciendo que Chile escale varios espacios en el ranking.

El desarrollo del Internet en Chile

Desde su aparición en la década de los ’80, el interés de las naciones por penetrar en la red ha sido una constante, pese al natural escepticismo que siempre existe al surgir novedades tan radicales como la interconexión de ordenadores a gran distancia. Particularmente, se fecha el inicio del Internet en Chile en el año 1986, siendo la Universidad de Chile y la Universidad de Santiago de Chile las pioneras en su desarrollo, año en que se entrega también el dominio “.cl”, que luego sería administrado por la NIC Chile (Network Information Center), hasta nuestros días (https://www.nic.cl).

Recién en 1997 comienza la comercialización de la red y el dominio local, y hacia fines del siglo XX los usuarios de Internet ya se habían triplicado en el país, pese al poco acceso a la tecnología (principalmente por el alto costo del servicio y los ordenadores). Desde entonces, la curva de desarrollo y la cantidad de usuarios con acceso a Internet ha crecido a tal punto que para fines de 2016 la cantidad de chilenos conectados a la red respecto a la población total se sitúa en 84%, con una velocidad promedio de 7.0 Mbps (Megabytes por segundo, cantidad de datos que se transfieren entre la red y el dispositivo, medido en segundos), con un 81% de los servicios con velocidad mayor a 4.0 Mbps, un 14% mayor a 10 Mbps y 4.1% mayor a 15 Mbps.

Hoy en día la tecnología móvil 4G permite velocidades promedio de 18 Mbps de bajada y 3.55 Mbps de subida (Entel), evidencia de un desarrollo sostenido y muy fructífero, considerando que sólo hace 10 años tal velocidad de transmisión de datos era un disparate, tomando en cuenta que los planes ofrecidos por las compañías de Internet comenzaban en 300 Kbps (0,3 Mbps) y alcanzaban un peak de 4 Mbps (los más caros).

Las redes sociales

De la mano con el desarrollo del Internet y la tecnología capaz de soportarlo (computadoras, tablets, smartphones, smartwatch, sistemas de navegación, etc.), múltiples compañías comienzan a desarrollar sitios web dedicados a brindar la capacidad de comunicación en los entonces llamados “Circle of Friends” (Círculo de amigos). Fueron pioneros en este aspecto los sitios MySpace, Friendster, Tribe y Xing, entre otras, hacia el año 2003, pero no fue sino hasta 2006, con la aparición de Twitter, que la interconexión de usuarios comienza a tomar forma, pero aún sin masificarse mundialmente. Fue en 2008, con la irrupción definitiva de Facebook en español, que se adopta finalmente el término “Redes Sociales”, lanzándose para el mercado de España y Latinoamérica.

Hacia 2017, Facebook ya contaba con más de 2100 millones de usuarios, siguiéndole de cerca Youtube (1800), Whatsapp (1300) e Instagram (1001). Respecto a la cantidad de usuarios conectados en Chile, pese a que en la Región Metropolitana se concentra la mayor cantidad de usuarios de Internet móvil (38,8%), es en la Región del Biobío donde se encuentra la mayor cantidad de habitantes conectados, concentrando el 11,4% del total de los usuarios activos en redes móviles. Mientras, en general, un 90% de los usuarios conectados a Internet móvil son usuarios de Facebook, según cifras del informe Big Data de Movistar (2016).

Estas cifras vinieron a revolucionar todas las industrias conocidas, sobre todo la televisión, dado que el antiguo sistema de medición por rating ha ido quedando atrás para dar paso a la medición de audiencia digital, ya sea a través de páginas web con contenido en streaming, o bien, a través del contenido compartido en redes sociales. No obstante, este segundo sistema no es aún del todo fiable y puede esconder cifras que no tengan relación con el contenido visto en televisión, pese a que el usuario haya comentado en redes sociales a través de un hashtag publicado en pantalla.

Pese a lo anterior, el desarrollo del Internet ha significado un profundo cambio en la sociedad mundial, no sólo en Chile, tanto en la forma en que los seres humanos se comunican entre sí, como en el propio lenguaje que permiten usar los dispositivos, la velocidad de transmisión de mensajes en imágenes, audio y video, y la forma en que las personas se relacionan con los objetos. Cada vez con mayor frecuencia se ha podido observar cómo dispositivos que considerábamos completos han ido integrando el Internet; televisores, relojes, lentes, cámaras, audífonos, impresoras e incluso artefactos del hogar como cocinas y refrigeradores con Wi-Fi ya son una realidad.

El impacto social

Debido a que lo más importante en el ámbito del Internet es el usuario, es natural que tanto empresas como gobiernos en todo el mundo busquen adaptarse a esta realidad, que avanza a pasos agigantados, lo que los obliga permanentemente a generar nuevas estrategias, al desarrollo de nuevas industrias, para perseguir a los usuarios. Es el caso de la publicidad y la propaganda en páginas web y redes sociales, mercado prolífico que ha permitido a la industria web crecer y desarrollarse, cambiando además el paradigma imperante en torno al marketing.

Pese a que la industria web maneja detallados informes sobre el comportamiento de los usuarios, fenómenos tales como la “viralidad” son un enigma para desarrolladores web y plataformas informativas de todo el mundo. Aunque se manejen fórmulas concretas para “viralizar” un contenido, es imposible prever cuándo un contenido web se transformará en “viral”, es decir, que se transmitirá de un usuario a otro con una rapidez y alcance incalculable, donde es el propio usuario quien promueve la “viralización”. Este concepto está netamente unido al concepto de “posverdad” (distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y moderar la opinión pública e influir en las actitudes sociales), debido a que el contenido publicado en la web no siempre es fidedigno, y puede, en ocasiones, dañar severamente la imagen de un gobierno, una empresa, una comunidad o un usuario específico. Es esta propia libertad de expresión la que convierte al Internet en un arma de doble filo: toda la información del mundo disponible para todos los usuarios, quienes deben juzgar si es confiable o no. Es este fenómeno el que da paso a falacias argumentativas del género “es cierto, lo leí en Internet”.

Es cada vez más común que sectores sociales que en un determinado momento se mostraron renuentes a participar de la red se conviertan en férreos impulsores de campañas para motivar conductas concretas como comprar, votar, compartir, comentar, reproducir, denunciar, reservar o viajar a través de publicidad web. Se ha visto la migración a las redes sociales como canales oficiales de información de autoridades y oficinas gubernamentales; en EE.UU es sabido que su presidente, Donald Trump, es un acérrimo usuario de Twitter, mientras que en Chile se pudo ver al Presidente electo, Sebastián Piñera, dar un acotado informe a través de streaming. Ejemplos que hacen eco en todas partes del mundo.

Mientras, la velocidad del Internet seguirá en aumento, y los dispositivos estacionarios o móviles capaces de ingresar a la red continuarán volviéndose obsoletos año tras año, a la sombra de los nuevos lanzamientos.


Texto: Fabián Rodríguez