Amy Schumer: The Leather Special


21 May
21May

Amy Schumer es la comediante femenina más importante en la actualidad. Eso no quiere decir que sea la mejor, ni mi favorita, aunque sí la considero muy graciosa. Pero es la que consigue con mayor efectividad generar discusión sobre los temas que forman la base de su humor chocante, lascivo, feminista, no glamuroso. Pienso que debe ser la comediante más influyente de las colegas de su generación, debido a su contenido y su impacto mediático; me atrevería a decir que Natalia Valdebenito es una de ellas. Tiene ya dos largometrajes de ficción en su CV, Esta chica es un desastre (2015) y Sexy por accidente (2018); un hilarante programa de sketches, Inside Amy Schumer (2013-presente); y una vida muy sui géneris que siempre es su principal fuente de inspiración.

En su primer especial de stand-up comedy para Netflix, Amy Schumer: The Leather Special (2017), ella sale al escenario vestida en cuero negro, sugiriendo que cada cómico debería tener su propio especial de cuero negro. La verdad, no entendí muy bien el propósito del vestuario. Al principio, antes del visionado, pensé que iba a ser una rutina donde Schumer interpretaría el papel de una dominatrix; sin embargo, el atuendo no es agresivo ni revelador. ¿Qué es lo que pretende Schumer?

Tal vez intenta implantar esa imagen en nuestro cerebro y después la burla al no desarrollar lo que comporta. Pero sí elabora chistes de sexo, que componen la mayoría de la rutina. Como es esperable, el objetivo de los chistes es el reconocimiento, con situaciones comunes e ideales, que terminan en remates asquerosos y locos; mas todo es cotidiano y de una calidad humana, de una resignación, que es difícil no empatizar con las confesiones de Schumer.

Su comedia permanece autobiográfica, y se inclina por las zonas obscenas, privadas y soeces; mas con un punto de vista. Como una vez que viajó con su novio a París y su relación fue desafiada por el destino cuando ambos se intoxicaron por comida. O como cuando critica a las mujeres que se arreglan mucho para los hombres, cuando a ellos sólo les interesa penetrarlas, no sus looks. O cuando recuerda a las dos mujeres asesinadas antes de ver su película de 2015, y lanza una desternillante diatriba hacia los conservadores que no legislan sobre el control de armas, y el peligro que enfrenta la sociedad estadounidense cuando gente con enfermedades mentales, ciegos y abusadores domésticos acceden con absoluta libertad a armas de fuego.

Como es el caso con ella, luego de las carcajadas, hay un innegable dejo de tristeza, y en ese espíritu crítico y disconforme yace la fuerza del humor de Schumer y, sobre todo, de su discurso. Ella quiere el empoderamiento de la mujer, relaciones más significativas y transparentes, y seguridad social. En el último tiempo, la comediante ha recibido reacciones polarizadas por su trabajo, pero el objetivo es indignar a la gente con un propósito, no gratuitamente. Hay una retórica aquí que es muy personal y atenta a los problemas y conductas de las personas. Puede ser que ella no te guste y es legítimo, pero creo que el asunto reside en su valentía.

No todos los elementos de The Leather Special funcionan de una manera fluida, que es lo que uno esperaría de un especial que dura unos compactos 57 minutos.

Los temas cobran sentido porque sabemos que nacen de Schumer y nos está hablando en serio, pero como una rutina no posee mucha cohesión. El concatenamiento de los chistes es lógico, el pensamiento de Schumer es sensato, pero la estructura general del show es inasible, puesto que carece de un eje central. Es, básicamente, su personalidad y su propia rapsodia de ideas cómicas. Aunque no sea original, ya que Schumer ha reiterado las mismas inquietudes en varias entrevistas y su propio trabajo antes y después del especial, puedo decir que éste es eficiente y muy disfrutable, y ése es su mérito.


Texto: Esteban Andaur