APOLOGÍA MILLENIAL


08 Jul

Es común hoy escuchar la palabra Millenial en todos los medios de comunicación y en todas las esferas sociales. Es un concepto que ha llegado para instaurarse como un descriptor general, de un individuo, idea o una acción. Pero más allá del uso coloquial y si se quiere inconsciente de este concepto, ¿qué significa? Algunas escuelas de renombre proponen que este término describe a la generación de los individuos nacidos entre finales de los 70 o inicios de los 80  o incluso mediados de los 90; otras por su parte afirman que se encuentra entre la mitad de los 80 y el 2000, algunos estudios proponen que se extiende hasta el 2004.

No siendo un entendido se hace evidente la inconsistencia temporal en la caracterización de estos individuos como una generación. Personalmente me llama la atención como se desarrolla una descripción psicológica perfilada de no uno, sino varios individuos, basándose en un arbitrario segmento temporal en el que nacieron, similar en principio a una clasificación zodiacal astro-lógica. Así tenemos gente que lee el horóscopo todos los días y hay gente que cree en los baby boomers, generación x, millenials y generación z. La cosa es satisfacer una necesidad de pertenencia.

Es interesante ver como como aparece esta palabra que delimita algo pero no sabemos muy bien que, un nuevo concepto que se apodera del léxico incauto ante un fenómeno de lo que yo simplemente veo como un clásico encuentro intergeneracional de padres e hijos. En respuesta al encuentro, la caracterización rápida que hace la generación antigua hacia la nueva es una confortable herramienta de entendimiento y quizás relativización, hacia esta nueva individualidad extra-terrestre; lamentablemente no todo es reductible a una etiqueta por más que se quiera, y en ocasiones los modelos no entran en moldes ni siquiera a martillazos. Personalmente creo que es a lo menos imprudente utilizar un concepto de caracterización social e individual emergente del cual no tenemos una clara evidencia recopilada de forma prospectiva seria y manosearlo a tal punto de podrirlo en el utilitarismo comercial, dando como resultado el estereotipo caricaturesco e impreciso de una criatura frágil e hipersensible, fiel reflejo de la pantalla touch que venera si nos ponemos poéticos.

Según mi rigurosa investigación Millenial en redes sociales, he concluido que esta figura  (el Homo Millenial) es despreciada por el bloque empresarial laboral convencional y por si fuera poco también por su generación predecesora parental que lo considera ocioso e intolerante a las frustraciones, emocionalmente débil. Ahora esta actitud Antimillenial es totalmente infundada porque el concepto de Millenial en sí mismo ni siquiera está bien consensuado.

Independiente de todo lo anterior, juguemos, si existiera un consenso basado los denominadores comunes que presenta cada escuela o estudio la pregunta que me surge es: ¿Por qué se rechaza a los Millenials? Sigamos el juego basado en la caracterización consensuada que ya es patrimonio popular ¿Qué hay de malo en una cohorte generacional que prefiere emprender a trabajar dependiente? ¿Qué hay de malo en tener una opinión de cada cosa? ¿Qué hay de malo en sentirse indignado u ofendido? ¿O es que no hay motivos en Chile para sentirse así? ¿Qué hay de malo en adoptar una bandera de lucha libremente? ¿Qué hay de malo en rechazar la apatía cívica? ¿Que hay de malo en no identificarse con un código religioso convencional? ¿Hay algo malo en no querer tener hijos de inmediato? ¿En experimentar nuevas carreras o empleos?  Lo único malo de todo lo anterior es que no es compatible con el empresariado laboral convencional que ama los pelaos oficinistas fieles, complacientes y callados. Para mí todos son signos de querer involucrarse en la sociedad y de vivir en una libre democracia, aunque sea virtual (en el más amplio sentido de la palabra).  Sabemos que a veces esto se mal entiende y tenemos hordas de ofendidos de doble moral, inclusivos a la extravagancia e intolerantes al conservacionismo, ¿Pero todas las generaciones tienen sus totalitaristas o no? Mi hipótesis ante este fenómeno de caracterización temprana y rechazo inmediato por la generación parental es que no es más que la manifestación del contraste intergeneracional ideológico, que se hace más evidente de lo normal aquí por i) la tendencia expositiva de la nueva generación de voces virtuales con acceso a ilimitada información ii) el silencio y conformismo como rasgos vestigiales de una generación parental víctima de la represión política y de la ancha disparidad educacional.

Ojo, que no todo es rechazo porque mientras el bloque empresarial laboral los rechaza el bloque comercial los persigue como el nuevo santo grial. Algunas compañías han adoptado a estos nuevos individuos como un nuevo y rentable público objetivo. El claro ejemplo es la irreverente, única y diferente compañía telefónica morada o cualquier cinematográfica hollywoodense que se dedique a rodar trilogías de superhéroes pretenciosamente profundas y nostálgicas, apoyadas por el abuso de escenas en sepia o un original soundtrack vintage forzosamente diegético. Estos nuevos enfoques mercantiles depredadores persiguen a estos anteriormente caracterizados individuos, y apuntan a sus apetitos más profundos: los voraces consumidores de experiencias románticas trotamundos, los elevados pseudointelectuales y artísticos, el distrito científico-ñoño, el clásico mal entendido psiconauta bohemio, el seguidor del culto narcisista y el infaltable luchador antisistémico viciado. El que encuentra este mercado se queda con el premio gordo de aquí a diez años.

Finalmente la idea del Millenial no deja de ser una idea, y  sobrevalorada a mi gusto, aunque en la cotidianeidad si es posible encontrar a tu alrededor lo que parece un régimen totalitarista hipersensible que contradictoriamente enardece en alternatividad, lleno de seres de conciencia y moral elevada, todos  únicos y diferentes danzan, se congregan y cantan cumbaya a tal punto que se fusionan en su esencia con el universo y de repente ninguno es diferente, excepto el tío The Penquist y sus tipazos claro que sí, esos sí son verdaderos agentes de cambio.


Texto: Miguel Carrillo Parraguez

Ciudadano a pie y hombre libre