COMPETENCIA DARWINIANA


08 Jul

El naturalista neófito se dará cuenta que esta jungla está llena de animales, y la mayoría son ejemplares de animal político o Zoon Politikon como diría Aristóteles, que en sus cadenas tróficas depredan a las presas mediante las herramientas que les ha dado la selección negativa y por supuesto la competencia darwiniana. Aunque estas teorías cada vez encuentras mayores desafíos.

Algunos depredadores usan sus herramientas estructurales como garras y dientes, pero los más experimentados utilizan técnicas de caza como la emboscada mediática, el acecho tributario, la persecución ideológicamente falsa y el canibalismo empresarial.

Para sobrevivir a tales ataques, los animales depredados o del bloque no electo han desarrollado sofisticados mecanismos de defensa que les permiten huir, esconderse o luchar contra las fauces y técnicas depredacionistas. Hacerse el muerto, o algo más sútil como la victimización, surgen como nuevos métodos de supervivencia en este hostil medio. Algunos repiten la frase: “fue culpa del gobierno anterior”, como un mantra que se compara con el comportamiento deimático de una mantis que busca amenazar, ahuyentar o distraer a los depredadores. Hay otros animales  que huyen de la depredación en comunidad, como una manada de cebras rayadas en las que no se perciben los límites desorientando a los depredadores. También están los maestros del camuflaje que al igual que el camaleón se adaptan al color político del entorno o algunos incluso se mimetizan con militantes de cualquier partido, pasando desapercibidos.

En esta jungla hay conductas que son raras y verdaderamente impresionantes. Por ejemplo, el simio de gamba.cl aprendió a escribir, y debido a una mutación genética fue más allá de sus límites al desarrollar la capacidad de elaborar noticias tendenciosas y poco serias. Este rasgo genético es altamente heredable y otros simios mediáticos están empezando a replicarlo para perjudicar a sus depredadores.

En la interacción biológica de cualquiera de estas especies, no sólo encontramos relaciones de depredación sino que además hay otras mucho más complejas como el mutualismo corporativo, el parasitismo previsional, el superparasitismo de los viáticos y como no, la simbiosis partidista.

El panorama de la competencia darwiniana no debe ser mirado como algo malo. Es un proceso de selección natural, al final el producto de estas interacciones será la coevolución de estas especies. Eventualmente, la joven descendencia de estos ejemplares de Zoon Politikon potenciará estas herramientas ancestrales heredadas (o aprendidas), o quizás las desechará buscando algunas mejores y más dignas. La elección está en cada uno.


Texto: Miguel Carrillo Parraguez

Ciudadano a pie y hombre libre