EL PODER DE LA PERCEPCIÓN


08 Jul

Para poder actuar frente a una crisis, es necesario primero identificar ¿qué es lo que está en crisis? El primer paso, entonces, es el de la percepción.

Hasta donde sabemos, hemos estado en este planeta por siglos. Y durante todo este tiempo, con más o menos dificultades, hemos pasado por los mismos conflictos. El ser humano anhela la libertad, independiente de las diferencias que pueda haber en torno a este concepto. Y quiere esa libertad, pues le permitirá encontrar eso que todas las sociedades han llamado felicidad. Así que la vida de todo ser humano es en esencia muy parecida, desde el cavernícola hasta el antiguo campesino japonés de hace cientos de años, desde el hombre del renacimiento hasta el burgués actual.

Si olvidamos nuestros quehaceres cotidianos (los cuales son importantes —desde luego—, pero responden a necesidades individuales), podremos observar el paradigma mundial. Y al hacerlo, si es que usted está dispuesto, se encontrará con una realidad en la que muchos aspectos están en crisis: pobreza, tensiones sociales, diferencias políticas, guerras, etc. Con determinados sectores aislados, la humanidad sufre. Si usted es riguroso en su percepción, se dará cuenta que el ser humano actual tiene escapes momentáneos a esta crisis, que le permiten olvidar fugazmente la enfermedad, la muerte, la injusticia, etc., pero el miedo siempre está ahí.

La crisis actual es nuestro problema. Todos somos responsables de ella. No creo que sea posible separar nuestra individualidad del hecho. Cargamos con todo el peso y las decisiones de las generaciones anteriores. El conocimiento de todas ellas nos pertenece, somos hechos a partir de ese conocimiento. De modo que, si uno de nosotros cambia, la humanidad completa cambiará, porque se compone de la suma de todos nosotros.

Quisiera ser enfático en este asunto: si cada ser humano no se siente responsable de lo que hemos hecho, entonces nunca asumirá la necesidad del cambio. Tú y yo debemos cambiar.

La única salida para el cambio es la acción profundamente racional de cada ser humano. Debemos despertar. Pero para que llegue la acción, primero cada uno de nosotros debe percibir lo que está sucediendo. Ver los hechos, sin negarlos ni ocultarlos, y darse cuenta que tiene en sus manos el poder de cambiar el mundo: literalmente.


Texto: David Rodríguez