¿HASTA CUÁNDO ES RENTABLE UN EMPRENDIMIENTO?


08 Jul

Hace algún tiempo conocí la historia de una científica, química o bioquímica, no recuerdo, que había descubierto un antibiótico más efectivo que la penicilina, y que cualquier antigripal, capaz de acabar con una gripe en cuestión de horas. El descubrimiento de la susodicha, por cierto, permanecería por siempre en el anonimato, puesto que no es rentable sanar a las personas en tan poco tiempo. Es mejor hacer que paguen para que el tratamiento sea más largo. Algo así le dijeron cuando fue a ofrecer su innovador producto a una farmacéutica. Y hoy sigue trabajando, investigando e intentando sacar adelante su proyecto. 

Al escuchar sobre esta historia mi primera reacción fue incredulidad. ¿No se supone que es la era del emprendimiento? ¿No se supone que el gobierno y todo el mundo impulsan a los emprendedores a innovar y crear la piedra filosofal que acabe con los males del hombre?  La verdad es que sí, pero hay un límite. Siempre hay un límite. 

¿Qué pasaría si un buen día un ingeniero descubriera cómo fabricar un motor que funcione a base de agua como combustible y que sólo emita vapor como residuo? ¡Sorpresa! Ya existe, y desde hace años. Un emprendedor brasileño creó hace unos años una motocicleta impulsada por agua, que alcanzaba velocidades cercanas a los 70Km/ph, y que podía recargarse con agua de piletas, ríos, lagunas y parques, sin problema. El hombre en cuestión intentó vender su invento a las más grandes automotoras de su país, quienes le dijeron que su idea, aunque probablemente acabara con la contaminación y los problemas relacionados a la quema de combustibles fósiles, no era rentable, puesto que destronaría al mercado automotor actual, y eso no se puede hacer. Mismo cuento que con el antibiótico. 

Por su parte, otro sujeto, también emprendedor, creó una bolsa disoluble en agua, de un material puro y único que no contamina, en versiones para agua fría y agua caliente. El mismo material, en diferente fórmula, sirve como detergente de ropa, e incluso si se comprime, sirve para fabricar objetos más rígidos, como cepillos de dientes, peines o platos. Sin dudas, una maravilla. Pero hoy se encuentra peleando contra el mundo, investigando y recorriendo de extremo a extremo el continente buscando inversionistas que quieran sumarse a una iniciativa que fácilmente podría acabar con la contaminación a causa de residuos plásticos, si las voluntades conjuntas del mundo así lo quisieran. Nuevamente, parece no ser muy rentable. 

Estas historias de éxito e innovación dan pie para el análisis y sirven como fundamento para probar una tesis: un emprendimiento es rentable hasta que choca con un monopolio. Al chocar contra el monopolio, tiene dos opciones; rendirse y seguir la corriente, o perseverar y recibir solo indiferencia por parte de los pesos pesados del mercado. Y, que conste, no importa si el creador de la panacea es doctor en física cuántica, o si ha recorrido el mundo entero poniendo en evidencia su teoría, o si ha logrado demostrar que realmente su producto cumple la función que dice ejecutar. 

En estos tiempos cuesta cada vez más sorprenderse, pareciera que cada día se inventa un nuevo y llamativo objeto, o alguien hace algo técnicamente imposible, o vemos videos de personas con habilidades únicas en todas partes del mundo. En este mundo donde cuesta más asombrarse, también cuesta más crear cosas que marquen la diferencia, y que logren convencer a inversionistas y clientes, pero cuesta aún más crear productos que no solo busquen el éxito comercial, sino que además persigan la solución a un auténtico problema humano contemporáneo. 

Tengo esperanzas, no hay mal que dure 100 años.


Texto: Fabián Rodríguez R.