LOS DUEÑOS DE LA CALLE


08 Jul

Los personajes de un día común y corriente en las calles de Concepción: vehículos particulares (particularmente vacíos), micros osadas, motoristas acróbatas, ciclistas furiosos y peatones imprudentes. Sí, lo admitimos, podemos estar generalizando, pero son quienes estos días dominan el escenario de nuestra vida urbana; cada uno con una voz, presencia y deseo particular de figurar.

La obra presenta funciones todos los días y muchos personajes deben recurrir a dobles debido a la enorme cantidad de escenas de acción que protagonizan.

En el primer acto de la obra los autos protestan por la cantidad de atochamientos que soportan, olvidan que su aumento de presencia en el escenario "ciudad" ha sido exponencial, y jamás habrá una infraestructura capaz de soportar el crecimiento constante que vive la industria. Como dato, la VIII región del Bio Bio (hasta antes que la provincia de Ñuble se convirtiera en Región) era la segunda región de Chile con más vehículos en circulación, sólo superada por la región Metropolitana.

En el segundo acto, vemos a un personaje que gusta del maquillaje, pero no de los cambios profundos, lo que sí, mejora en sus performances; el transporte público. Si bien ha bajado su energía vital, ha tratado de volver a lo que fue antes del año 2000, un personaje que disfruta más del desorden que de las reglas. No es culpa solamente de ellos, su rector ministerial nunca ha logrado poner los puntos sobres las “íes ”.

Luego, en el tercer acto, entran en acción los motociclistas acróbatas, que, si bien en la ciudad penquista no son tantos como en otras ciudades, no dejan de llamar la atención con su destreza y bravura. Todo esto a bordo de un vehículo que se rige por las mismas reglas que todos.

Después tenemos a nuestros ciclistas, que hoy son las estrellas del plató en el cuarto acto. Si bien fueron relegados durante mucho tiempo, gozan de un buen momento (que ojalá no se les termine). Lograron romper el paradigma de la inversión pública en infraestructura vial y hoy solo les falta perfeccionarse y educar(se). La convivencia con los otros actores aún es fría y distante, no se conocen actuando.

Finalmente están en escena los peatones, que son las grandes víctimas del set. Es verdad, muchas veces su imprudencia juega en su contra, pero olvidamos que la calle es de ellos, son los que tienen la preferencia en esa llamada “pirámide de la movilidad urbana”. Tanto los otros personajes, como los financistas del show y quienes prestan la infraestructura, no deben olvidar que los protagonistas de la obra son ellos y ellas; los demás vienen después.

Como todo montaje artístico, llegará el momento en que deberá desmontarse y dar espacio a uno nuevo, donde esperamos se vea una mejor convivencia y química entre todos. Como dicen "por ahí": la química es la clave. Y en Concepción aún no existe.

(Este escrito fue tendiente a la generalización, necesaria para graficar una escena frecuente en nuestra vida urbana. Nuestras disculpas a quienes si son respetuosos y constructivos en la convivencia vial).


Texto: Miguel Osorio Valdivia
www.concepcionadicto.cl