POESÍA Y POEMA


08 Jul

Sócrates y Platón sobre la poesía:

Platón: Entonces, Sócrates, si tanto conocimiento te concede el poema y su poeta, ¿por qué no son ellos de tu agrado?

Sócrates: Efectivamente, el poema me llena de un conocimiento que, además de hacerme sabio, también me llena de una especie de agradable sensación en mi interior, como si yo dejara de ser yo mismo para ser alguien superior, con la capacidad de llegar a sentir una realidad nueva, distinta a mi esencia humana. Pero el poeta sólo me lleva a ese estado a través de sus poemas y nunca por sí mismo. Por lo que eso que hace que el poema sea tan estremecedor no ha de venir directamente del poeta, pues si no, el poeta tendría esa capacidad por sí mismo en cualquier momento y no sólo a través de su creación poética.

Platón: Es cierto lo que dices, pues a mí me ocurre lo mismo; pero dime Sócrates, si el poeta no puede crearte esa sensación por sí mismo, ¿cómo puede hacértelo un poema que es sólo el resultado de la acción del poeta?

Sócrates: Pues muy fácil, mi grato discípulo, porque no es ni el poeta ni el poema lo que nos llena de sabio regocijo, sino la poesía.

Platón: Ahora sí que hablas como maestro, Sócrates, pues no entiendo lo que dices. ¿Acaso hay diferencia entre poesía y poema? ¿O entre el poeta y su creación?...

La palabra poesía es de origen griego (ποίησις), nosotros la conocemos a través del latín (poesis), en palabras simples, podríamos decir que significa: "materializar los pensamientos, las visiones personales del mundo, las personas y las cosas". Desde el punto de vista semántico, también podemos vincularla con conceptos tales como: acción, fabricación y composición, entre otros. De ahí que (en mi opinión) la poesía sea tan importante en la vida del hombre y que no resulte antojadizo decir: todos llevamos un poeta dentro. Especialmente porque los chilenos tenemos una conciencia colectiva que indica que nuestro país es un país de poetas. Inmediatamente remitimos a: Gabriela Mistral; Nicanor Parra; Pablo Neruda y Pablo de Roca. (Los llamados "cuatro grandes" de la poesía chilena). No obstante, mi impresión es que la escuela no promueve suficientemente el aprendizaje de la lengua a través de la poesía, a pesar de lo mucho y lo bien que se pueden expresar las personas por este medio, de manera que al decir poesía es como si nos estuviésemos refiriendo a algo caduco o cursi, o fuera de contexto, pero la poesía sigue ahí más viva que nunca.

Tiempo atrás escribí: Poesía para todos[1]. Por aquel entonces sostuve que el hombre siempre se enfrenta a desafíos que implican cambios en la sociedad y que, en ese contexto, la educación juega un rol importante porque debe considerar los nuevos escenarios sociales y educativos del siglo XXI, razón por la que enseñar hoy, no es lo mismo que ayer. Pero, se estará preguntando usted cómo encaja la poesía en esto. Pues bien, yo voy por la vida encontrando poesía en todo, particularmente, en la música y no comprendo por qué desde la escuela no se cultiva más este género, en tiempos en que el hombre necesita tanto expresar y desarrollar los sentidos, porque el auge de la tecnología nos ha convertido en personas habilidosas en navegación y "chateo", pero nos ha caracterizado con una frialdad impresionante. En general, la escuela en Chile aún no tiene claro el tipo de personas que debe formar, por lo mismo ha dejado fuera de las aulas (hay excepciones) exactamente a aquello que provoca aprendizaje y que se traduce en personas felices: Las emociones. Hasta para mí es difícil expresar sentimientos y escribirlos, ni hablar… Pero la poesía de ayer, de hoy, de siempre, me representa, me identifica y la disfruto. Como sea, estas inquietudes no son nuevas y en cada época ha habido respuestas y procesos diferentes para responder a ellas.

De cualquier forma, la sociedad del conocimiento es, en muchos sentidos, una especie de tornado, es decir, una tormenta violenta que nos bombardea con información, bienes de consumo y cosas, muchas cosas… Todos sabemos que a partir de la Revolución Industrial, nos hemos enfrentado a hombres diferentes, con necesidades, inquietudes y valores distintos, con las consecuentes ventajas y desventajas, eso no está en discusión. No obstante, como la educación no es un privilegio de algunos, sino un derecho de todos[2], la escuela del siglo XXI debe ser más rebelde y revolucionaria. Debe ser quien mejor se hace parte de las denuncias sociales, aquí es donde la poesía cobra un valor sin precedentes, porque a través de ella es posible expresarse sobre cualquier tema, desde la poesía podemos decir todo. Es pura libertad de expresión.

Especialmente, entre las desventajas de la sociedad del conocimiento, nos enfrentamos a una tremenda falta de humanidad, esa humanidad que la poesía crea y recrea en el ser humano. No puedo dejar de recordar a Isaac Asimov cuando en El robot humano[3], nos hablaba de las ventajas de la tecnología, pero también, de lo mucho que ésta deshumaniza aumentando los niveles de angustia existencial del hombre, angustia que la poesía cubre, completa o sana. El gran desafío de la educación es contribuir a la formación de personas felices, porque la educación de calidad tiene que ver más con los sentidos, con las experiencias de vida. Si algo no nos emociona, difícilmente lo aprenderemos, sin emoción, tampoco hay pasión y nadie aprende lo que no le apasiona.

En la actualidad, nuestros niños y jóvenes pasan mucho tiempo en la escuela, el tiempo restante, conectados a alguna de las muchas posibilidades que el siglo XXI nos ofrece, pero en forma efectiva, muy poco interrelacionados, incluso cuando estamos con otras personas seguimos conectados. Para mi es una forma de expresar la falta de humanidad que nos rodea, por lo tanto, no es tan ilógico pensar en humanizar la escuela. Las generaciones jóvenes pertenecen a familias cuyos padres cada día deben producir más para acceder a los productos que ofrece el sistema. En este contexto, la poesía adquiere relevancia, porque nos permite alcanzar estados de sublimación, que se encuentran por sobre el materialismo y la arrogancia humana. A la vez, permite que nos miremos a nosotros mismos. Todo indica que la educación en el siglo XXI necesita equilibrar razón y emoción, porque la educación puramente epistemológica, no es válida en la actualidad.

Conforme a la afirmación anterior, el amor[4] es un factor indispensable en la formación y educación de las personas. Porque el ser humano necesita contar con esperanzas, necesita sentirse realizado y necesita una imagen positiva de sí mismo y los otros. Vale decir: necesitamos amar, necesitamos tener competencias emocionales y éstas se promueven y desarrollan con la poesía. La poesía es una especie de catalizador, que equilibra emoción e intelecto, por lo mismo, no debemos desestimar ni a uno, ni al otro. Lo más importante en la vida de las personas es aquello que no se puede consumir, aquello que no se puede comprar, porque lo que no podemos consumir o comprar, permanece, como la poesía…

Finalmente, les comparto esta belleza:

“¿Qué es poesía? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul; ¿Qué es poesía…?  ¿Y tú me lo preguntas? ¡Poesía... eres tú!”. (Rima XXI, Gustavo Adolfo Bécquer. Poemas del alma).



Ma. Regina González Díaz

Dra. en Lengua Española, Mención: Lenguas, textos y contextos. Universidad de Granada, España

Coordinadora General Cátedra Latinoamericana y Caribeña de Lectura y Escritura filial Chile del Comité cubano del IBBY

 



 

 

[1] González Díaz, Ma. Regina. Contextos, Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales N° 19 (2008) 151-158.

[2] Artículo 26. Asamblea General de la ONU 217, 1948.

[3] Asimov, I. (1998). El robot humano. Barcelona: Plaza & Janés editores.

[4] Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Nueva York: Herder y Herder.