PROFESORES, LOS NUEVOS SOFISTAS


08 Jul

En educación, no me interesa el destino de la sociedad. Ni los empleos, la gratuidad, la supuesta calidad de las universidades, nada. Me importa un demonio, porque creo que “en materia de educación” han perdido el foco: se olvidaron que ésta no existe para las necesidades de la sociedad, ya sea capitalista, comunista, leninista, la que sea (ya esas diferencias no tienen sentido en una sociedad que no recuerda para qué inventó la política).  

La educación es para la evolución del ser humano, específicamente de su consciencia. Es la investigación de nuevo conocimiento, de generación en generación, para entender el funcionamiento del cosmos, el sentido de las cosas, o nuestro papel en la realidad. ¡No para encontrar pega, maldita sea! Eso no importa cuando se trata de educación. Cosas como alimentarnos, salir de la pobreza, tener casa, claro que son importantes, pero no es para ello que estudiamos. 

Creo estar diciendo algo muy obvio.

También creo que el ser humano ha perdido el foco, y ahora los profesores también. La propia palabra profesor tiene un significado bellísimo, que todos parecen haber olvidado. El profesor debe enseñar lo que él mismo investiga, como lo hace un científico que tiene la cátedra de física en una universidad. No debe enseñar lo que otros le dijeron. ¡Ni menos el Estado! ¿Qué sabe el Estado de las investigaciones? ¿Quién lo acredita como el ente apropiado para decirnos qué enseñar? ¡Demonios, esto no es una monarquía!

El profesor no debe enseñar lo que otros le dijeron, ni tampoco debe cobrar por lo que enseña. Si hace eso, actúa como un sofista, de esos odiados en la antigua Grecia porque cobraban por impartir conocimiento. Si yo mismo enseño algo que no me he cuestionado por mí mismo, soy igual que un sofista. Ahora está lleno de sofistas, pero casi no hay profesores.

Ya que un arte tan importantísima como la de cuestionarse el mundo y luego saber comunicar lo que se ha descubierto parece ser una función pagable, que el estado económico necesita para su funcionamiento, este verdadero don que consiste en evolucionar juntos se está quedando en el olvido. Y precisamente porque está funcionando en la sociedad para un fin que no le es propio, tenemos esta crisis educativa a nivel casi mundial. Los pocos que quedamos, quiero creer que es así, tenemos esta inmensa responsabilidad de despertarnos a nosotros mismos, y de paso al mundo.

Si es que alguien está entendiendo algo de lo que estoy hablando…


Texto: Prof. David Rodríguez P.