¿SOY UN INADAPTADO SOCIAL?


08 Jul

Según todos yo la pasé la raja en el carrete. Eso aparenté, claro. Los viejos cantaron como siempre y los jóvenes se comieron como siempre. Los que no somos tan viejos ni tan jóvenes, tomamos. Cerveza, luego vino, luego whisky. Y cerveza de nuevo. Y whisky de nuevo. Y otras cosas. De repente, los carretes se volvieron fomes para nosotros, ya que pensamos demasiado. Aparentemente en esta sociedad sin cultura, no la puedes pasar bien si piensas demasiado. Por eso aparenté.

Salimos del local y nos subimos al auto. “Estúpidos adultos jóvenes que no piensan”, diría la supuesta sociedad funcional. Nos dio bajón, así que fuimos a buscar algo para comer. Concepción es una buena ciudad para este tipo de situaciones. Lo malo es que la cajera que atendía el local no sabía ni siquiera contar el vuelto. No soltaba su celular. Yo no tengo nada en contra de las cajeras; creo que ella seguramente era una excepción. Y en esta maldita sociedad, si uno le demuestra al otro que piensa más rápido, ¡Se sienten ofendidos! Mis amigos me miraron feo porque me desesperó la ineptitud de la cajera. Al parecer, es muy mal visto en esta sociedad que uno pierda los estribos por la estupidez de las personas. Hay que ser tolerante, ya que parece que todos se sienten inseguros de su inteligencia y no hay que hablar de ello. Es tabú.

Pero yo estaba curao así que fui jugoso, y es precisamente aquí donde me dieron ganas de escribir esta historia. Nos sentamos a comer el “vampiro” con mis amigos, y ahí aproveché de explicarles por qué me había enojado. Me importaba una raja que la cajera escuchara. No es que uno se crea en posición de demandar acciones porque está pagando; si así pensara sería un estúpido. Tampoco creo que uno debe pensar que es más inteligente que las otras personas, lo cual también sería estúpido. Lo que creo, es que cada vez que las personas están metidas en otra cosa que no sea lo que están haciendo, lo hacen mal. O es muy probable que lo hagan mal. No lo digo por culpar a la tecnología, ya que la utilizo caleta. Lo digo porque, para mí, eso significa no vivir la vida, no vivir el momento. No estar consciente. Y pareciera que en esta sociedad pensar mucho es raro, o es “irse en la profunda”, como dicen los que le da paja pensar. Entonces ahí tienes a los que trabajan sin querer lo que hacen, los que le dan la vuelta a la rueda, los que holgazanean en la pega, los que no son felices porque no disfrutan lo que están haciendo. Ahí tienes a los que no se sientan a pensar en los problemas que tienen que solucionar, sino que viven esperando que la sociedad se los solucione.

Y ahí me dio rabia. Y dejé la cagá. Probablemente porque estaba curao, pero igual vale. Le dije a la cajera, desde la mesa, que me disculpara. Que me disculpara por haber tenido que sacarla de la wea tan importante que estaba haciendo. ¡Pero la weona ni siquiera entendió mi sarcasmo! O, quizás, le dio paja tener que pensar para entenderlo. Mis amigos se rieron, junto a un loco en la mesa del fondo, pero no tan fuerte. Había que ser tolerantes, no fuera a ser cosa que nos creyeran unos inadaptados sociales.

Yo prefiero ser un inadaptado social.  


Texto: David Rodríguez P.