¿VIVIMOS EN COMPLETA OSCURIDAD?


08 Jul

“Es una ciudad tranquila”, le dije a mi amigo, mientras íbamos al cajero automático de la plaza. La noche se cerraba en la niebla, y los últimos transeúntes se iban lentamente a sus casas luego de un tranquilo sábado.

Mi amigo se rió con una fuerte carcajada que fue oída por la señora que cerraba su local de papas fritas. “Sólo porque caminamos sin salirnos del sendero del bosque” me dijo. Concluí que tenía razón.

Me di cuenta que siquiera intentar contradecir su metáfora sería en vano. Porque llegamos en auto al lugar más iluminado de la ciudad, con un cajero automático lleno de cámaras y el móvil de carabineros al lado. Pero el resto de la ciudad, incluso a unas cuadras de allí, seguramente presentaba una realidad muy distinta. En cualquier esquina poco iluminada te “preguntan la hora” (con las obvias consecuencias de esa situación), en cualquier parque te encuentras con borrachos “porfiadamente” conversadores, y en cualquier universidad te ofrecen un “caño”.

Me pregunto dónde será más seguro: en la artificial luz de la ciudad o en la completa oscuridad de los cerros alrededor. Porque cuando la luz se va, dejando a toda la ciudad en apagón, cuando las velas a mano se pierden o se terminan, cuando no podemos cargar nuestros inservibles celulares muertos, ¿en dónde encontramos refugio?

Y si hablamos no solamente de la luz para iluminar objetos, sino la luz intelectual, el panorama se torna aún más alarmante. ¿Quién es una luz para sí mismo? Cuando no tenemos ideas de otros, conclusiones de otros, puntos de vista de otros que apoyen el nuestro, ¿dónde encontramos la seguridad para seguirnos a nosotros mismos? Si somos profundamente críticos, nos daremos cuenta que vivimos en completa oscuridad. Porque vivimos una sociedad que no recordamos haber creado nosotros, concentrándonos en solucionar los problemas en ella de manera aislada, uno por uno, sin darnos cuenta que somos nosotros mismos quienes los hacemos funcionar.

¿Qué haría usted si, súbitamente, en la completa y segura oscuridad de un valle escondido en la montaña, de pronto se diera cuenta que no hay político, ni empresario, ni religión, ni científico, que pudiera darle la felicidad que tanto busca? ¿Qué haría si se diera cuenta que depende de usted mismo lograrlo, que no puede depender de nadie?

Usted, y yo, ¿somos capaces de ser una luz para nosotros mismos?


Texto: Kalistero