Jani Dueñas: Grandes fracasos de ayer y hoy


10 Jul

En lugar de llamarlo Fantasías animadas de ayer hoy, que a estas alturas es un lugar común, la comediante Jani Dueñas hace una paráfrasis singular; "Jani Dueñas: Grandes fracasos de ayer y hoy (2018)" es el título del especial de stand-up comedy que la actriz hizo para Netflix, y que la tiene comentando sobre la femineidad, la masculinidad, maternidad, marihuana, llamarse Jani, 31 minutos, quiebres amorosos y pedos, no necesariamente en ese orden.

El especial fue grabado el año pasado en el Teatro Huemul de Santiago. Comienza con escenas guionizadas de la infancia y adolescencia de Dueñas, donde ella actúa como sí misma y, si bien, son prescindibles, son amenas y uno sabe que se está dando un gusto proyectando sus intereses estéticos e histriónicos.

La iluminación en el teatro es azul, con pocos focos amarillos que iluminan el escenario. Los planos generales, donde vemos tres palcos iluminados de un suave y denso azul, nos presentan la particular arquitectura del lugar, asumiendo la atmósfera bohemia de un bar. El look elegante es vistoso, y manifiesta el aire sofisticado del humor de Dueñas, y homogeneiza a su público, al cual vemos, a diferencia de Natalia Valdebenito: El especial (2017), donde no tuvimos ninguna imagen de la audiencia.

Aquí Dueñas hace participar a los espectadores en varios pasajes de su rutina, y los vemos, los escuchamos, y nos volvemos parte del público en vivo. El disfrute del monólogo, que no nos pega en la cabeza con un discurso abiertamente feminista, se debe al ingenio descollante de Dueñas, quien no se incomoda al hacer voces, describir en detalle el flujo seminal de un hombre o incluso cantar un rap a dúo con su mejor amiga Paloma Salas.

Ahora bien, Dueñas es transparente en su feminismo. Es decir, el monólogo que elabora en el escenario con viveza y desvergüenza sólo puede provenir de la mente de una mujer liberada, sobre todo políticamente. Y ella se encarga muy bien de hacérnoslo ver.

Sus discursos críticos van dirigidos, especialmente y casi con un placer inicuo, al acervo chileno. Y su monólogo bien podría concebirse como una enumeración lógica, fluida, hasta literaria, de los comportamientos extraños, vituperables de nuestra sociedad, haciendo hincapié en cómo las mujeres chilenas de la generación y sensibilidad de Jani Dueñas se desenvuelven entre ellas y con los hombres. Su mensaje es claro: las mujeres deben aprender a ser felices olvidándose de hábitos superficiales y baladís, y abrazar el lado grotesco, desenfadado y lúdico del género… como ella misma lo hace. Y es difícil no admirarla.

Lo dice en serio, pero la crítica es transmitida en chistes de una hilaridad sorprendente, debido a que algunos explotan en carcajadas luego de tres oraciones, por ejemplo, casi con una gravedad ceremoniosa. Porque ella nos revela anécdotas de tampones, pedos, piropos vulgares pero de lo más halagüeños, de cómo sería una excelente lesbiana si no le gustara tanto el… En fin, no paré de reír de fracaso en peor fracaso.

El especial es un poco largo, bordeando la hora y veinte. Mas sólo te preocuparás por la duración si te estás fijando en el tiempo a cada rato y si tienes que hacer algo con urgencia. Ante lo cual te recomiendo hacer tus trámites antes, ponerte cómodo en tu sillón o cama, ver el especial relajado y dejarte llevar por el humor idiosincrásico de la genial Jani Dueñas.