EL FUTURO CLIMA DE CHILE


08 Jul

En el año 2006, el ex candidato presidencial estadounidense Al Gore publicó un documental donde exponía fríamente el tema del cambio climático, apoyándose en evidencia científica irrefutable. Fuera de cualquier mensaje político, el tema se posicionó en la agenda mundial definitivamente.

La última vez que se había puesto énfasis en el tema a nivel mundial fue en 1997, con motivo del Protocolo de Kioto, resultado de la Conferencia homónima realizada el 11 de diciembre de ese año, convocada por la Organización de las Naciones Unidas. En ella las naciones involucradas se comprometían a disminuir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.

El último antecedente global sobre el tema tiene fecha en 2015, el Acuerdo de París. Dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) realizada en la Ciudad Luz, donde participaron 195 países miembros.

En este último acuerdo las naciones participantes se comprometieron a cumplir con las medidas para la reducción de gases de efecto invernadero a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas del Calentamiento Global. Dicho acuerdo comenzaría a regir a contar del año 2020, dado que el citado Protocolo de Kioto caduca en esa fecha.

Desde el año 2006, hace más de una década, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Los vehículos motorizados, salvo excepciones, han debido adaptar su tecnología para cumplir con normas medioambientales cada vez más duras. Un ejemplo de ello son los filtros de partículas DPF para automóviles a combustible, o bien, los automóviles híbridos y eléctricos. Esto ha significado, en poco tiempo, una disminución notable en los niveles de material particulado emitido en las ciudades.

De la misma forma, cada día las técnicas de construcción y la tecnología utilizada en el levantamiento de edificios y viviendas permite optimizar al máximo la energía para lograr adecuada iluminación y calefacción. Antiguamente se debía gastar 100w de corriente para producir la cantidad de luz que hoy se obtiene al consumir 10w, gracias a la tecnología LED.

La diversificación en la matriz energética con la aparición de las ERNC (Energías renovables no convencionales) ha permitido abrir el mercado energético en el país, permitiéndose la instalación de estaciones de energía eólica en diversos puntos de nuestra geografía, y además las universidades han pujado constantemente por nuevos proyectos de investigación relacionados con la producción de energía geotérmica, mareomotriz o centrales de cogeneración eléctrica mediante biomasa, por citar algunos ejemplos.

Ante tal cantidad de avances en materia medioambiental cabe preguntarse ¿dónde se ubica Concepción en este asunto?

En los últimos años ha sido evidente una tendencia hacia los extremos en las temperaturas medias de los meses de invierno y verano, los más fríos y más cálidos, respectivamente. Esta información es respaldada en el “Estudio de la variabilidad climática en Chile para el siglo XXI”, realizado por el departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en colaboración con la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), presentado en diciembre de 2006 (VER AQUI).

“Estudios en los cambios en la temperatura media a nivel de superficie a lo largo de  la costa extratropical de Sudamérica realizados en la década de 1990 mostraron que a partir de la década de 1940 o 1950 estuvo caracterizado por un régimen térmico relativamente estacionario con excepción de la región centro-sur donde se observó un marcado descenso de la temperatura media. Esta situación fue interrumpida por un aumento relativamente abrupto a mediados de la década de 1970. Un análisis de las tendencias en los regímenes de temperaturas extremas diaria (máxima – mínima) en el periodo a partir de 1960 sugieren que el régimen térmico superficial se ha mantenido relativamente estacionario durante las décadas más recientes, con excepción de la región comprendida entre Santiago y Concepción donde se aprecian aumentos de +0.05°C/década y de +0.18C/década en los promedios anuales de temperatura máxima y mínima, respectivamente. Sin embargo, al considerar separadamente la evolución de la temperatura mínima durante los periodos 1961-76 y 1977-2004 las tendencias resultantes son mayoritariamente negativas”.

En otras palabras, entre las regiones que unen Santiago y Concepción se ha desatado un aumento sostenido en las temperaturas más frías y en las temperaturas más altas: veranos más calurosos e inviernos más gélidos cada año. Si bien esta evidencia podría ser considerada como prueba del sostenido impacto que han tenido los gases invernadero en el calentamiento y enfriamiento de estas latitudes, la verdadera causa es otra y tiene que ver con un cambio específico en el clima de Chile.

Más adelante, en el mismo informe, se presentan estimaciones para los periodos 2011-2030 y 2046-2065, es decir, una proyección climática para determinar cómo será el clima a futuro en nuestro país, según el modelo HadCM3 que considera una simulación en base a un cruce de datos de temperaturas oceánicas y continentales.

Se indica que:

“Según el modelo HadCM3 sobre el Océano Pacífico desde 15° S y 190 de longitud y en dirección sudoeste, se desarrolla la Zona de Convergencia del Pacífico Sur caracterizada por una extensión de las precipitaciones tropicales en la climatología actual. Este rasgo, aparece con incrementos de precipitación, pariticularmente en otoño. Hacia el ecuador de su eje se define una región con disminuciones de precipitación el que es posible interpretar como provocado por la expansión hacia el sur de la subsidencia subtropical (alza de la isoterma 0°C y desplazamiento significativo hacia el sur -salvo en verano- de la célula de Hadley, lo cual es coherente con un alza de la presión superficial). Durante la estación invernal esta región de menor precipitación alcanza la costa central de Chile con indicios de similar naturaleza en otoño. El Centro-Sur del país también aparece con menor pluviometría en primavera y verano. Esta evolución concuerda con la expansión de la rama descendente de la circulación de Hadley y el aumento de las presiones en superficie. En tanto, el extremo sur sólo muestra aumento de las precipitaciones durante el otoño”. 


Link: https://www.tiempo.com/ram/240202/introduccion-a-la-meteorologia-tropical-2a-edicion-capitulo-6-transporte-vertical/

Es este fenómeno climático el causante de los cambios de temperatura que ha experimentado el país, particularmente la zona entre Concepción y Santiago. Si bien responde a un cambio climático a gran a escala, no son los gases de invernadero los causantes, dado que de ser así, el descenso en las emisiones de gas carbónico habría influido de cierta forma, aunque parcial y casi imperceptible, en las condiciones climáticas actuales. No es el caso.

Lo coherente, respecto al avance de la tecnología, es que al consumir –por ejemplo- menos electricidad domiciliaria al utilizar mejor tecnología en iluminación las cuentas descendieran (a menor consumo, menor valor). Pero lo cierto es que para contrarrestar el efecto positivo del impacto generado por el incremento en la eficiencia energética, las compañías de electricidad elevan los precios. Este fenómeno ocurre no sólo a nivel doméstico, sino también gubernamental. El recambio de las antiguas bombillas de haluros de sodio de la iluminación urbana por potentes focos LED de bajo consumo es evidencia de ello.


¿Qué esperar del cambio climático en Chile?

Como la evidencia propone, en los próximos años la zona comprendida entre Concepción y Santiago, principalmente desde la costa hacia el interior, experimentará un sostenido incremento en las temperaturas mínimas y máximas, con mayor incidencia en los meses de verano e invierno, lo que combinado con otros factores propios de un clima tropical, traerá fenómenos climáticos tales como inundaciones, sequías, aumento en la aparición de trombas y tormentas eléctricas, granizos y nevadas en zonas donde comúnmente no ocurre, entre otros. Esto, claro, hablando en grandes periodos de tiempo y no todo a la vez.

Dado que la zona de impacto de este cambio climático es de gran actividad agrícola, se verá afectada la economía a gran escala, con variaciones en la producción de productos tales como cereales, frutas y verduras.

Este mapa término ayuda a comprender de mejor forma cómo el área de mayor radiación solar sobre el desierto de Atacama se expande hacia el sur.

Para mitigar las sequías de los veranos será necesario que el Gobierno se prepare e invierta a tiempo en planes de salvaguardia para productores de estas zonas, lo que llevará al Congreso a debatir en torno a políticas públicas de emergencia agrícola y, sobre todo, respecto al uso y propiedad de las reservas acuíferas del país.

Mientras, dado que las temperaturas en Concepción se tornarán más templadas, con tendencia al desplazamiento del fenómeno hacia el sur, se verá un mayor incremento en la inversión y producción agrícola, desplazándose la actual zona agrícola y vitivinícola hacia la zona centro-sur de Chile, mientras la desertificación de la zona norte continúa avanzando hacia Santiago. Esto será más notorio entre 25 a 50 años más, por lo bajo, pero afectará y desequilibrará la economía del país de forma transversal, obligando a reconvertir las zonas macro-zonas comerciales actuales, en un proceso de adaptación.

Paralelamente, debido a las características climáticas de este fenómeno en particular, los atardeceres serán cada vez más bellos y arrebolados.


Texto: Fabián Rodríguez R.