EL NUEVO CHILE Y LAS NUEVAS DROGAS


08 Jul

Las ciudades grandes siempre ofrecen más posibilidades que las chicas, en todo sentido, son economías más dinámicas, hay más oferta y más demanda. Por ende, es natural que haya más comerciantes, más bancos, más clientes. Concepción, específicamente, se da ínfulas de ser la ciudad más grande del sur de Chile, y lo es. Su característica principal es ser una ciudad universitaria y una gran plataforma de negocios. Por ende, en los meses activos, de marzo a diciembre, la población de la ciudad se multiplica, la llamada "población flotante". Mientras, en los meses de enero y febrero la ciudad se vacía, y pareciera que quedan solo penquistas y uno que otro extranjero.

El tema aquí son los estudiantes y su relación con las drogas. Sin espantarse. 


EL DESARROLLO MENTAL

Es conocimiento universal que la etapa de la vida donde uno puede permitirse experimentar es la etapa universitaria, la juventud, la flor de la vida, entre los 18 y los 25 años aproximadamente, que son los últimos años del ciclo de desarrollo mental natural del ser humano. Coincide este rango etario con las últimas etapas de desarrollo del cerebro y el sistema nervioso en general. La maduración del ser humano como especie se alcanza en este punto y luego todo lo demás es un lento declive. La plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro de generar nuevas conexiones, de cambiar, alcanza su auge en la infancia, y el proceso tiene sus últimos fulgores llegando a los 25 o 26 años (en promedio). 

Esto no significa que el humano luego de ello no siga generando conexiones neuronales nuevas, ni nada por el estilo. Es sólo que el cerebro deja centrarse en absorber información y crear conexiones como actividad principal, y pasa a una etapa de consolidación, de maduración, de reflexión. Ya existen suficientes referentes para funcionar adecuadamente en la sociedad.

Por ello, suele ser entre los 18 y los 25 años que se concentra la etapa universitaria, donde el cerebro debe estar abierto a nueva información, a diferentes perspectivas, al análisis, a la reflexión, a la crítica, a la abstracción, capacidades cognitivas de alto rendimiento.

El problema es que es justamente en esta etapa donde más se concentra el consumo de drogas, entre los últimos años de liceo y los primeros de universidad. 


¿QUÉ ES UNA DROGA?

La palabra "droga" no es un derivado del romano ni del griego, pues el uso de drogas no provenía de allí. Proviene del árabe hispánico ḥaṭrúka, que significa literalmente "charlatanería", palabra que puede traducirse como la capacidad de ser locuaz. Es decir, una persona que tiene la habilidad de hablar mucho. 

Tiene sentido, dado que las personas bajo el efecto de drogas blandas como la marihuana tienden a "irse en la volada", sobrereflexionar sobre temas simples y mundanos. Se suele ocupar el estereotipo de una persona mirando fijamente sus manos y diciendo cosas como "¿te has dado cuenta que tus dedos son como las piernas de tus manos?", para graficar el estado mental a que inducen las drogas. 

De ahí que se haya acuñado el concepto de "drogas recreativas", puesto que el estado reflexivo y sensorial a que inducen las drogas, blandas y duras, genera de alguna forma una respuesta positiva, un estado de relajación, de éxtasis o de contemplación que sólo son posibles de esta forma, o a través de técnicas de meditación que requieren años de estudio y práctica. Lo negativo está en que son esos estados, esas sensaciones las que provocan adicción.

La mente humana tiende a ser obsesiva cuando experimenta placer en cualquiera de sus formas. Al encontrar el placer a través de las drogas, el discernimiento puede bloquearse y la atención se centra en volver a sentir placer. Esto sucede, principalmente, en personas de estados anímicos o mentales volátiles, susceptibles a la adicción. Si se mezcla esto con un medio donde hay una gran y constante oferta de alucinógenos, el cóctel puede ser peligroso.


LA UNIVERSIDAD Y LAS DROGAS

El consumo de marihuana en las universidades siempre ha existido. No es un tema que le quite el sueño a ninguna autoridad. Alumnos, auxiliares, académicos y administrativos consumen o fueron en algún momento consumidores de marihuana y, si se mantiene a raya, no hay problema con eso.

Pero hoy en día no solo se comercializa marihuana en las universidades, en los liceos, en las ciudades. A este Chile globalizado que abre sus fronteras al libre comercio también han llegado nuevas y peligrosas drogas, en distintos formatos, tamaños, formas y efectos. La marihuana es la menor de las preocupaciones. 


LAS NUEVAS DROGAS

Hasta hace algunos años, sólo la marihuana natural, la marihuana prensada, la cocaína y la pasta base de cocaína eran los reyes de la fiesta. Y aún así su acceso a ellas era limitado, muy críptico. La marihuana prensada y la pasta base se ceñían a un consumidor de pocos recursos, la marihuana natural a quien tuviera acceso a un buen dealer, o bien, a plantar, y la cocaína a quienes tuvieran dinero suficiente para pagarla. Claro, siempre ha habido variedad, pero de acceso medianamente restringido.

La heroína y los cristales de metanfetamina, tan famosos en Norteamérica y Europa, jamás tuvieron en Chile el impacto que en el extranjero, principalmente porque el nuestro siempre ha sido un país aislado por sus fronteras naturales y el comercio ilegal de sustancias se limita al tráfico con los países más cercanos.

Hoy en día, sin embargo, la oferta de drogas está más abierta que nunca. 

A las ya nombradas se suman ahora el LSD, el MDMA, el N-DOPE, el éxtasis, los hongos alucinógenos, la ayahuasca, el peyote, el floripondio, el Space o marihuana sintética, la ibogaína, anfetaminas, el DMT y una extensa lista. No simplemente aparecen estos nombres en series y películas extranjeras, sino que están disponibles -conociendo a los contactos adecuados- para quien las requiera, en pleno Concepción.


LAS REDES SOCIALES

Se suma a la gran oferta de alucinógenos el contexto comunicativo contemporáneo, donde las redes sociales hacen posible el ciber-tráfico. Ya no es necesario que el dealer se pare en la esquina a esperar que lleguen los clientes. Con la red de contactos adecuada, basta con enviar un mensaje por Whatsapp, por Facebook, por Instagram y así, cualquier otra red social con cifrado de seguridad de extremo a extremo.

Desde hace al menos un par de años las policías se han percatado de este cambio cultural y social, desarrollando a su vez nuevas técnicas de rastreo que permiten detectar redes de tráfico nacionales e internacionales, y no han sido pocos los detenidos por traficar sustancias ilícitas hasta ahora desconocidas. También han sido noticia múltiples casos de personas que, drogadas, han sido víctima de violaciones, robos o golpizas, en todas partes del país. Principalmente, jóvenes universitarios.

El tema ya está instalado no sólo en las noticias, sino también en la comunicación oral. El cambio en la percepción de peligro a que han aportado las tiendas de insumos para cultivo, los "growshop", también suma. Ahora bien, ciertamente, es preferible un alto índice de consumo de marihuana, a tener un alto índice de consumo de cocaína o LSD, por ejemplo. Tampoco es menor el tema del consumo de antidepresivos, analgésicos y otras drogas reguladas sin receta médica.


LAS CONSECUENCIAS

Si ya existía una correlación entre los índices de deserción universitaria y el aumento de consumo de marihuana, es fácil imaginar qué pasará en los próximos años, ahora que el consumo de marihuana se ha disparado por sobre 250 mil personas, dejando a Chile entre los primeros lugares de América. Más aún, si consideramos que en estas cifras no se cuenta a quienes consumen y no lo admiten públicamente, o a quienes consumen además otras drogas. 

El efecto de la marihuana sobre el cerebro limita el desarrollo neuronal y la plasticidad, sobre todo en la etapa que va desde los 14 a los 25 años, y hoy el consumo de esta droga comienza a los 12 años, en promedio. Por ende, toda estadística que se obtenga dentro de este contexto, respecto al rendimiento académico de adolescentes y jóvenes entre los 12 y los 25 años, estará directamente influida por el consumo de drogas. 

Asimismo, como aún el boom de los alucinógenos es incipiente, no sabremos hasta al menos unos 10 o 20 años más, cuáles son las consecuencias en salud pública, los gastos fiscales que generará la creación de programas que no castiguen, sino que eduquen a chilenos y extranjeros respecto al consumo. 

Concepción, y Chile, finalmente, ha perdido la virginidad en materia de drogas, eso también es una señal de que somos metrópolis. Las maravillas de la globalización se pueden ver en cada parque, afuera de los liceos, en las plazas, en las playas, en los campus de las principales universidades. Es una maravilla de la inclusión, pareciera que nadie queda fuera. 


Texto: Fabián Rodríguez R.