DEL RÍO BIOBÍO HACIA ARAUCO: LA OTRA REGIÓN


Quienes vivimos en la Región del Bío-Bío bien sabemos que muchas micro-zonas la conforman. Algunos puntos referentes son la zona agrícola del Bío Bío (Los Ángeles), la zona mapuche-pehuenche del Alto Bío-Bío, la zona costera de Tomé, y la denominada “Zona de Rezago”. Esta última comprende dos puntos, como la Cuenca del Carbón y la Provincia de Arauco.

El término rezago es sinónimo de “tardanza” y de “atraso”. Una zona que históricamente fue un punto donde dos mundos se encontraron, chilenos y mapuches. Hoy comprende una de las zonas más pobres del país, donde la entonces “Reconversión” planeada desde los 90´s por los gobiernos de la Concertación no dio los frutos esperados. Se ven realidades no alentadoras, como los altos índices de desempleo, la ruralidad en su extremo más sur (Tirúa, Cañete) y su emergente dependencia de Concepción.

Según documentos del Ministerio de Desarrollo Social (en su documento: “Región del BíoBío Casen 2015”) las comunas más apartadas de la Provincia de Arauco, como Lebu, Los Álamos, Cañete, Contulmo y Tirúa, se ubican dentro de las más pobres de la región [1] (Ministerio de Desarrollo Social, p.5). Pues dependiendo del porcentaje de la población que se encuentre en situación de pobreza (por ingresos), todas estas localidades formarían parte del quinto quintil.  

Dos años antes, otro documento gubernamental (Como el titulado: “Estimación de la pobreza por ingresos a nivel comunal 2013”, del Ministerio de Desarrollo Social) señalaba que Tirúa y Contulmo eran las localidades más pobres, y dentro de las cinco en el listado se encontraba además Los Álamos.

Para el caso de la comuna tiruana (que además cuenta con una fuerte presencia mapuche-lafkenche) su porcentaje de personas en situación de pobreza por ingresos en el 2013 fue de un 36,9%. Mientras que en Contulmo la cifra era de un 28%, Los Álamos con un 24,7% y Lota, con el 20,2%.

Mientras el “Índice de Calidad de Vida Urbana 2018” (ICVU), estudio realizado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), indica que Coronel y Lota se ubican dentro del rango inferior, [2].

Coronel en relación con sus vecinos lotinos está en una posición menor, ocupando el 69º puesto del ranking. Sus principales falencias están en la falta de ambientes para desarrollar los negocios, así también en las condiciones socioculturales (en este último caso muy por debajo de Lota, Tomé y Penco).

La Zona de Rezago simbólicamente comienza cuando se sale de Concepción cruzando el Rio Bío Bío, en dirección sur. Un punto que durante la colonia fue la antigua frontera entre el Chile Colonial (Ribera norte del Bío Bío) con el entonces “Wallmapu” o Nación Mapuche (Ribera sur).

Varios relatos históricos mencionan que los colonizadores españoles intentaron fijar un camino costero entre el antiguo Concepción (Penco) con el fuerte de la ciudad de Valdivia. ¡Así es! Como muchos podrían deducir, efectivamente intentaron crear una ruta pasando por la Cuenca del Carbón, época en que Coronel y Lota no existían aun. ¡Eran unos extraños en tierra Wallmapu! Y es que ya habían traspasado la ancha frontera del Rio Bío Bío.

No es casualidad tampoco que durante el Siglo XVI los colonos instalaran un fuerte en Colcura (el poblado más antiguo de la cuenca lotina). Aunque los mapuches indómitos complicaron las cosas en ese gigantesco cerro que va en dirección hacia la actual Laraquete, donde éstos se refugiaban en una astuta guarida militar y cuyo propósito fue defenderse de la invasión.  

Retornemos al presente…..

Si bien la comuna de San Pedro de la Paz, que es el primer punto de este trayecto, forma parte del Gran Concepción igual ha recibido a inmigrantes de origen lotino-araucano (y muchos de los cuales son mapuches), quienes por décadas se instalaron en los barrios más populares de la comuna sanpedrina. De hecho, hasta el año 1973 Michaihue era un área netamente agrícola (cuya realidad era bastante diferente a la actual).

No podemos dejar pasar lo que ocurriría años después cuando el sector de Boca Sur recibió a muchas familias humildes, quienes por decisión del Régimen Militar (durante los años 70´s) fueron trasladados desde sus antiguos barrios, muy cercanos al centro de Concepción. De hecho, muchos de estos pobladores provenían del sector La Agüita de la Perdiz.

Si avanzamos por la Ruta 160 nos encontramos (a media hora después de viaje) con la Cuenca del Carbón, o la intercomuna Coronel-Lota. Dos ciudades que si bien cuentan con su propia identidad minera, colectivamente se encuentran unidas dadas las circunstancias sociales por las que hoy deben enfrentar. Ambas se destacan negativamente por los altos índices de cesantía.

Así también queda el estigma popular de que el “estancamiento” en cuestión se reforzaría y mantendría supuestamente por la obstinación de los otroras mineros, quienes en tiempos pasados dependieron del “asistencialismo”. La mina ENARCAR de Lota cerró en 1997, y ya pasaron dos décadas de aquel acontecimiento. 

Coronel es la más poblada de las comunas que conforman esta zona de rezago, con 117 mil habitantes según el Censo 2017. Esta aglomerada ciudad presenta uno de sus panoramas medioambientales más críticos con la instalación de termoeléctricas en el radio urbano de la localidad. Aunque algunos aboguen por el progreso industrial (que en realidad beneficia más al estado que a las personas), su material contaminante es a largo plazo un factor perjudicial para la salud respiratoria de los coronelinos.  

Nueve kilómetros más al sur se encuentra la comuna de Lota, con una población de 44 mil habitantes. En el lugar es posible encontrar una fuerte presencia de templos evangélicos repartidos en todas sus poblaciones (Un panorama que en realidad es recurrente en toda esta Zona de Rezago).

Durante la última década, muchos de los estudiantes que viven en la zona (sobre todo universitarios) deben lidiar con tratos abusivos por parte de empresarios y conductores que desempeñan funciones en la locomoción colectiva (buses con recorrido a Concepción): tarifas escolares muy altas, decisiones prepotentes y agresivas de no querer llevar estudiantes, etc.

Al menos la extensión del Biotrén a Coronel ha facilitado un poco las cosas a los pasajeros, pero el tren aun no llega a Lota y esta medida tampoco ha incentivado en las líneas de buses considerar una baja en las tarifas estudiantiles. Tomando en cuenta que muchos jóvenes viajan a Concepción con el sueño de sacar algún cartón universitario, una clara oportunidad de escalar socialmente, ¿no?

Y aunque parezca increíble. Suele pasar que en la Plaza Chillancito de Lota Bajo (Donde los pasajeros llegan para subirse al bus) varias maquinas se encuentran estacionadas al frente de dicha plazoleta.

Sin estigmatizar a todos los conductores de esta zona, suele encontrarse de forma casual (o al azar) con alguno que busque canalizar su rabia….con los estudiantes. Un joven se sube dispuesto a cancelar los $ 500, pero si el chofer tiene mala voluntad intentará evadir al pasajero diciendo la típica:- “No, no voy a Conce… llego hasta allí no más” - (Casi como diciendo: “¡Ya! Córrete de aquí”). Si el estudiante busca porfiadamente ejercer su derecho, el chofer es capaz de pescar el pase y lanzarlo a la calle, como una forma de humillarlo (Como diciendo: “¡No es no!”). Un hecho que por cierto ocurrió en la vida real.

No nos olvidemos que cuando menos lo esperan los lotinos, a estos empresarios y conductores de la locomoción colectiva se les ocurre hacer huelgas. Antes era peor, porque cuando no había Biotrén las dos comunidades de Lota y Coronel se sentían obligados a comprarse un auto, muchos estudian o trabajan en Concepción. Al final, dichas medidas sindicales (más que reivindicar sus derechos) terminan paralizando socialmente la zona. 

Media hora después de viaje, por la Ruta 160, es posible llegar a la costera y tranquila localidad de Laraquete. Es un pueblo que da la bienvenida a la Provincia de Arauco y se caracteriza por cuatro elementos típicos: las palomitas que venden sus tortillas de rescoldo en la carretera, la piedra cruz (única en su tipo y que puede encontrarse en la playa), el balneario y sus restaurantes con vista al mar.

Los más detallistas pueden percatarse que en el lugar predomina un mismo modelo de viviendas, que se repite en otros lugares como Coronel, Lota, Carampangue, Arauco, Curanilahue, Cerro Alto, Los Álamos, Lebu, Cañete y Tirúa. Son casas de madera (colocadas de forma horizontal) con ventanas anchas y entradas de doble puerta (con un peldaño de cemento), este diseño da muestra de un particular estilo minero-araucano. También podemos encontrar viviendas de dos pisos, con diseños repetidos de un rincón a otro.

Pero ¡al final de cuentas!, podríamos estar un buen tiempo enumerando rincones que forman parte de esta micro-zona. Solo podemos reflexionar y tomar conciencia, como buenos biobanos que somos, por mucho que el progreso de cada persona deba lograrse a través del mérito es también rol (¿y porque no? obligación) de la sociedad chilena garantizar los espacios.   

Tanto el Estado como los privados deben acercar a sus habitantes las puertas de las oportunidades, y la forma más inmediata es brindando facilidades (capacitaciones, becas, rebajas de precios, gestiones a distancia, cupos laborales preferenciales, empleos “on-line” desde el hogar, etc.). Otra alternativa a largo plazo sería un llamado a la inversión en la zona, un territorio que por cierto no es pequeño, pues tomen en cuenta que entre Concepción y Tirúa un viaje en bus demora cuatro horas. ¡No es menor tampoco! 

El trabajo dignifica a la gente, pero esas ganas de surgir y emprender en su gente deben ser estimuladas ¡desde ya! por quienes toman las decisiones del país. Invertir es promover a que esta zona sea feliz, plena y desarrollada.



TEXTO: MIGUEL MARTINEZ M.


 


   



[1] Ministerio de Desarrollo Social (2015). “Región del Bío Bío. Casen 2015”, p.5.

   

[2] Instituto de Desarrollos Urbanos y Territoriales, Pontificia Universidad Católica de Chile (2018). “Índice de Calidad de Vida Urbana Comunas y Ciudades de Chile ICVU 2018”.