Breve crónica de una experiencia intensa: la función de «Galaxia Sur-Realista» del 09 de diciembre de 2017.

Recibimos la invitación el mismo día de la obra, apenas un par de horas antes de la función. Por supuesto, aceptamos. Luego de enviar nuestra información de contacto, recibimos una llamada: me indican que debo estar en el paradero de O’Higgins, entre Colo-Colo y Anibal Pinto, frente al SII, donde habrá un hombre leyendo el diario, a quien debo preguntarle «¿Usted sabe a dónde va la micro?», para que nos entregue instrucciones sobre cómo seguir. ¿Interesante, no? Fácil sentirse un poco nervioso, la invitación me sorprendió y la forma en que se ejecuta el proyecto me hace sentir como un niño, ansioso frente a lo desconocido, esperando «la micro». 

Antes de ir al encuentro con el arte leí un poco en Facebook Instagram de qué se trata. Descubro que es un proyecto de teatro que mezcla diversos elementos, donde la valoración del patrimonio de la ciudad y la utilización de elementos tecnológicos, sumado a la experiencia de inmersión en la obra, han logrado encantar ya a varios espectadores. 

Bueno… Partimos mal. La función coincide con el triunfo de Colo-Colo frente a Huachipato en el Ester Roa Rebolledo y un caudal de hinchas que crece a cada minuto se toma la esquina de Anibal Pinto con O’Higgins. Naturalmente, se corta el tránsito. Buscamos al «hombre leyendo el diario», pero no lo encontramos sino hasta que caminamos más allá, en la esquina de Colo-Colo. Nos dice que habrá un cambio de planes, que la micro pasará por Freire. Por supuesto, lo seguimos. 

Ya en Freire vemos la micro y a viva voz su auxiliar nos invita a subir. Pagamos nuestro pasaje y nos acomodamos atrás, no al fondo (más tarde descubro que parte del equipo técnico va al fondo del bus). Una vez adentro, no sabemos quién es actor y quién no. La micro circula lentamente por Concepción mientras se escucha un programa de radio en los parlantes. Los locutores del programa radial, actores, conversan libremente sobre temáticas diversas, mientras agregan detalles de las calles por donde circulamos, causando un efecto mágico: «los locutores están en la micro», pero no hay nadie con micrófonos y es evidente que el programa no es grabado. Vamos descubriendo el encanto de esta Galaxia Sur-Realista.  

Circulamos por el casco histórico de la ciudad, programa radial mediante, para luego subir hasta el mirador El Golf,  incluso viviendo un viaje temporal frente a la antigua estación de trenes Andalién, gracias a una bella proyección audiovisual. La obra, además, mezcla componentes musicales. Un cantautor se sube y hace su presentación, más adelante una intervención poética. Incluso el propio chofer del bus, «Quien te apura» (por ser -lejos- el micrero más lento de Concepción, a mucha honra), nos expone su filosofía de vida «a la vuelta de la rueda», en un íntimo monólogo. Parado al final del pasillo, transforma el vehículo en un micro-teatro, cuyo escenario se encuentra en la parte frontal, y las butacas… Las butacas son obvias. Muy buen concepto.

Arriba de la micro, este vehículo tan característico de Concepción, el tiempo corre de forma distinta. El contexto es otro y todo lo que sucede dentro de ésta es una experiencia que sólo tiene validez bajo estas circunstancias. Así, todo en la obra gira en torno a la micro y a lo que la rodea. La ciudad, sus habitantes, su entorno, el patrimonio cultural y artístico de la zona, elementos que la obra sabe integrar para hacer sentir «contextualmente cómodo» al espectador, cuando es de la ciudad, y maravillado, cuando es foráneo. Sin dudas, un viaje que todos los penquistas debiéramos hacer al menos una vez en la vida. 

En todas estas cosas pensábamos cuando, ya casi al término del recorrido, sobre el puente Esmeralda (que va desde Victor Lamas/Esmeralda hacia Pedro del Río), un vidrio del costado izquierdo del vehículo revienta, causando un estruendo que a todos nos saca del ambiente mágico en que íbamos inmersos, mientras escuchábamos la narración de un coterráneo que nos describía parte de la historia de este lado de la ciudad. «Si esto es parte de la obra, se pasaron», susurra mi acompañante. Pero no lo era.

El estruendo es causado por una piedra lanzada por un grupo de niños que, apostados a un costado del viaducto, esperaban a la víctima adecuada para gastar una pesada broma. El respetuoso silencio y la atención con que escuchábamos la narración son reemplazados por gritos y preocupación. El corazón salta en mi pecho y en el de todos al interior del micro-universo. 

El equipo a cargo de la obra coordina rápidamente un plan de contingencia. Vamos camino al CESFAM de Pedro del Río y los heridos, una mujer mayor y un hombre joven, son atendidos con lo que hay. Los demás miramos aún helados, impávidos, lo que acaba de ocurrir. 

Una vez en el centro asistencial nos reunimos todos abajo de la micro, salvo los heridos y quienes les acompañan. Nos indican que se llamará móviles UBER para que nos traslademos de vuelta al centro de la ciudad. Yo y mi acompañante decidimos irnos por nuestra cuenta, aún nerviosos. Antes de irme, me acerco a quien interpretara al auxiliar de la micro y le agradezco a él, en representación de su equipo, el tremendo trabajo realizado y lo imposible que es prever estas situaciones. 

Comenzamos mal y terminamos mal, pero me queda claro que el arte, sobre todo el teatro, está más vivo que nunca en la ciudad. No podemos pensar que estamos en medio de una «ola de violencia» ni mucho menos. Si las cosas salieron así, mala suerte para todos, nada que hacer. Salvo una cosa:  no tener miedo a realizar esta clase de actividades y a participar en ellas. Este proyecto es una experiencia sensacional, única en esta ciudad. Quienes lo hayan vivido lo sabrán de primera mano y quienes aún no lo hacen, deberían. 

Por su profesionalismo, los miembros del equipo se merecen más que un siete, aplausos y felicitaciones. Pese a todo, Galaxia Sur-Realista ha sido la experiencia teatral más intensa que he vivido, y actores, productores y colaboradores supieron hacer frente a todo lo que tuvieron que enfrentar para llevar a cabo esta función, incidente incluido. Mi única recomendación: para la próxima asegurarse que las funciones no coincidan con una final del «Colo». 

¿Alguien sabe cuándo pasa la próxima micro?

Texto y Fotografía: Fabián Rodríguez R.

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