Luis Darmendrail Salvo es un arquitecto e investigador ampliamente conocido en Concepción y alrededores. Ha trabajado en múltiples proyectos relacionados con el patrimonio arquitectónico penquista y no pierde oportunidad de asistir a los medios locales para conversar sobre estos temas. Es común verlo en el Matinal Nuestra Casa, de Canal 9 Regional. También fue un invitado recurrente en el programa Concepción Adicto de AE Radio Duoc UC.

Es administrador de la plataforma Historia Arquitectónica de Concepción, que desde 2004 se ha dedicado a difundir sobre arquitectura y urbanismo en la capital del Biobío. Si bien es cierto que pudimos haber tocado otros temas en esta entrevista, quisimos hablar esta vez del libro “Concepción 1930” porque fue citado en la entrevista realizada a Editorial Dostercios. Sería entonces una suerte de secuela.

El proyecto en particular es una recopilación de investigaciones y datos sobre la arquitectura penquista de la década de 1930, un interesante trabajo que Darmendrail tardó casi 20 años en terminar. Nos reunimos en Plaza España para llevar a cabo esta entrevista, un punto geográfico que tiene un lugar importante en el libro, según el autor.

– Tengo entendido que estás promoviendo un nuevo proyecto, cuéntanos de ello.

– Concepción 1930 surgió hace casi dos décadas como una reflexión a una década en particular, en la cual se construyeron muchos hitos arquitectónicos importantes, en que la ciudad creció y se proyectó hacia el futuro con una arquitectura diferente, dejando atrás un pasado neoclásico historicista y ya vislumbrando la arquitectura moderna. Es por eso que llama la atención la cantidad de obras concentradas en esta década en particular y las diferentes manifestaciones que tuvo la arquitectura desde lo residencial a lo industrial, lo ferroviario, lo escolar, hasta cosas de diseño urbano, como plazas, parques, espacios públicos, etc.

– Es una corriente transversal que afecta a toda la arquitectura de la ciudad…

– Exacto. Y eso es justamente me llamó la atención desde hace ya varios años, respecto a las obras que se construyeron, como por ejemplo los colegios en los que yo estudié: Colegio Pedro de Valdivia que está en calle Prat o el Colegio Brasil que está en calle Rengo, ambos edificios de la década del ’30. Y también hay algunas observaciones personales sobre arquitectura art decó, que en aquel momento se dio como un derivado de manera bastante doméstica, sencilla, austera, pero que también por supuesto fue parte de esta exploración arquitectónica que valía la pena mencionar. Y por otro lado estaba esta incertidumbre mía, de los arquitectos, las personas detrás de estos proyectos. ¿Quiénes fueron? ¿Por qué se olvidaron? ¿Por qué no se habla de esas personas? Nos dejaron tantas obras importantes en Concepción y alrededores.

– ¿Será que se trata de un cambio político-social? Suele suceder, cuando hay cambios en el poder, que los nuevos gobernantes van eclipsando los nombres de sus antecesores…

– Por una parte sí, por otra no. Hubo un proceso luego del terremoto del ’39, en el cual llega otra generación de arquitectos que reconstruye Concepción y redefine la ciudad de manera bastante explícita, con una idea moderna bastante marcada. En ese sentido, en esa década Concepción tuvo una generación de arquitectos que estuvieron de algún modo experimentando, pasaron por diferentes procesos, muchos fueron formados con diferentes cánones, que se atrevieron a hacer cosas modernas. Otros simplemente no eran arquitectos, eran maestros de la construcción (cosa que también es tremendamente interesante, el ver cómo emulaban la arquitectura que hacían los grandes arquitectos y la replicaban de manera bastante sencilla, austera, doméstica, lo puedes ver en algunas casas repartidas en la ciudad).

– Otra cosa importante, relacionada con lo mismo es entender que Concepción en los años ’30 pasó por esta fase de transición, lo que llamo una especie de ‘adolescencia’, y ese periodo pasa a una adultez inmediata con el terremoto de 1939. La ciudad quería dejar atrás esa infancia, la cosa antigua, historicista; entonces pasa por esta transición en los 30’s y el terremoto luego dispara la modernidad en Concepción. Esos procesos estuvieron marcados por estos periodos de arquitectos que se sucedieron uno tras otro.

– ¿Los terremotos son catalizador de cambios en la arquitectura de nuestra ciudad? Pienso que luego de 2010 también la ciudad pareció cambiar en términos de arquitectura…

– Sí, la década del ’30 en ese sentido tiene su fin precisamente con un terremoto, pero estos eventos geológicos están presentes en todo el país. De hecho, como antecedente de la arquitectura de los años ’30, no solo en Concepción, sino en todo el centro-sur de Chile, está el terremoto de Talca de 1928, el cual definió no solo la arquitectura del Maule, sino también instauró este modelo arquitectónico donde estaba el art decó como lenguaje protagónico y una arquitectura un poco más moderna, con una Ordenanza General de Urbanismo y Construcción que nace después de ese terremoto. Y eso hace que la arquitectura luego de a poquito comience a cambiar.

– Entonces tenemos el terremoto del ’28, todo este periodo intermedio de los años 30’s y luego el terremoto del ’39. De ahí saltamos a los años ’40 y ’50, donde la modernidad ya es absoluta.

– Tu libro entonces termina con el terremoto…

– Sí, termina con el terremoto y una proyección hacia una potencial secuela que estamos pensando realizar justamente con Editorial Dostercios, para ver lo que pasa después del año ’39. Y no entendiendo el ‘39’ como el sismo en particular, es también entender las implicancias que tuvo ese terremoto, qué pasó con los arquitectos que fueron parte del proceso anterior y por supuesto qué pasará en la década siguiente con el modelo de ciudad, cuando llega la arquitectura moderna. A finales de los ’30 aparecen los primeros ejemplos de arquitectura moderna en la ciudad; finas curvas, edificios más funcionales, aparecen obras como los teatros, que eran parte de esta otra visión de la arquitectura. También en el libro se tocan otros temas como los medios de comunicación; cómo los diarios y las revistas de la época mostraban la arquitectura no desde el punto de vista técnico, sino como un tema de moda, no completamente superficial, pero asociándolo más bien a temas estéticos, ornamentales, que de alguna forma también incide en la manera de concebir la arquitectura de ese periodo.

– Imagino que también había toda una corriente de pensamiento, cultural ligada a este cambio…

– En los años ’30, Concepción tenía la Universidad de Concepción más o menos consolidada; la década parte con grandes obras como la consolidación del campus UdeC, el puente Andalién, se inaugura el Cerro Amarillo, el barrio ferroviario, que estaba acá en Prat (apunta a la calle). Por eso también quería que nos juntáramos acá (Plaza España, frente al Gobierno Regional del Biobío) porque este es un sitio casi de memoria y no hay nada que nos recuerde los años ’30 en Prat, salvo el Hotel Cecil en Plaza España. El 1931 se inaugura la Escuela de Odontología, el edificio de Química Industrial, se inauguran las antiguas dependencias de Barros Arana, al lado del teatro. Ya va dando luces de una nueva arquitectura. Y a mediados de esta década, con la llegada del arquitecto Enrique San Martín la Universidad cohesiona un leguaje más homogéneo y en torno a la misma modernidad, con edificios como los de la Facultad de Humanidades y Arte (antiguamente, Educación), Leyes, Química y Farmacia, Biología, etc. Que son ya obras mucho más modernas, por supuesto. De hecho el edificio de Biología, conocido por todos como “la Ballena”, es muy importante en el libro porque de las primeras obras racionalistas de Concepción, que vislumbró un lenguaje completamente moderno.

– ¿Qué hitos de la ciudad vamos a encontrar en el libro?

– Van a ver muchos puntos de la ciudad donde la gente dirá “oh, yo anduve por ahí” o “yo trabajé ahí”, obras como el puente Andalién, Plaza España, Cerro Amarillo, Edificios de la UdeC, teatros como el Teatro Central (actualmente Teatro UdeC), teatro de la Vega el Esfuerzo, hoteles como el Ritz, Cecil, y una gran cantidad de viviendas anónimas, dispersas por el centro de la ciudad. Es un viaje en el tiempo en el cual las personas van a poder comprender la ciudad desde una mirada bien puntual: una década de varios cambios y transformaciones, que pasaron a ser parte de un patrimonio que ha desaparecido sistemáticamente también durante los últimos 20 años.

– ¿Este proyecto que estás levantando contó con la colaboración de algún fondo o cofinanciamiento?

– Sí, lo hicimos gracias al Fondo del Libro del Ministerio de la Cultura, las Artes y el Patrimonio, un proyecto que producto de la pandemia se pospuso en su momento. También pasamos por varios procesos de pausa, producto que aparecía información que resultaba ser errónea y debió ser reemplazada, y así sucedieron varias etapas que se fueron superando. Pero finalmente logramos sacar adelante el proyecto con editorial Dostercios, quienes han sido fundamentales en el desarrollo del proyecto, porque tomaron una idea que llevaba macerando cerca de 20 años, entonces todo lo que pasó entremedio, la búsqueda de información, muchos testimonios de residentes, historiadores, arquitectos, descendientes de arquitectos, etc. En Concepción cuesta mucho encontrar información sobre arquitectura antigua. Ya buscar del 1950 hacia adelante es difícil, imagínate en la década del ’30. Yo estaba a punto de sacar la ouija para comunicarme con los espíritus (ríe), porque cuesta muchísimo. Y, de hecho, hay mucha información que no se encontró, que también dejó abierta la ventana para que alguien en el futuro pueda también explorar y seguir complementando estas lagunas de conocimiento.

Una de las motivaciones que yo tenía para este libro fue justamente cuestionarme por qué hay tanta laguna de conocimiento en Concepción; la historia de esta ciudad siempre es contada a partir de próceres, de guerras, de personas importantes, por supuesto, pero ¿qué pasa con la arquitectura? Nadie habla del arquitecto Edmundo Henriquez del Pozo que se atrevió a hacer un edificio curvo en 1935. Esas cosas no se cuentan y está bien que no se cuenten, pero es bueno tener un registro. Por ejemplo, nosotros ahora estamos en la Plaza España, pero ¿bajo qué concepto aparece una plaza aquí? En este punto en particular, ¿qué pasó aquí? A mí me hicieron sentido esas preguntas y me llevaron a explicar el por qué. Los por qué son respuestas y yo las encontré en la prensa, en entrevistas a personajes, al análisis detallado de fotografías, postales de época, tuve que comprar mucho material, recopilar también. Hay mucho material iconográfico, yo creo que la gente lo va a disfrutar y que lo puedan compartir con todos, que empecemos a hablar de la historia arquitectónica de Concepción de manera mucho más profunda.

– ¿Qué hito te permitiría saber que la gente ya está hablando más de arquitectura en Concepción?

– Yo lo noto, por ejemplo, en la cantidad de gente que comenta en las publicaciones de Historia Arquitectónica de Concepción. Veo cómo la gente le toma el peso a la arquitectura respecto a los lugares donde habitan: poblaciones y barrios. La gente se está abanderando por defender sus casas, el lugar en el cual viven, eso me parece que ha sido una transformación significativa. Que exista la variable ‘Patrimonio’ en proyectos como ‘Quiero mi Barrio’, por ejemplo. Cómo las juntas de vecinos de vecinos están tomando en cuenta el lugar en el cual habitan, pero ya no solamente de manera general sino protegiendo sus casas; lo que pasa en Lorenzo Arenas, en Población Baquedano, Aurora de Chile, sin ir más lejos.

– Cómo la gente comienza a tomar consciencia de la historia y que la historia está representada en el lugar donde vives, en las fachadas, en las casas, aunque sea una vivienda de autoconstrucción. O sea, hay un valor detrás de cada elemento edificado en la ciudad. La gente toma eso, digamos, y lo proyecta.

– En el libro hay muchas de esas cosas también, muchas obras que la gente va a reconocer, hacer como un reencuentro, y descubrirán que algunas son más antiguas de lo que pensaban. Hay un edificio en particular que es el Edificio Esquerré, ese edificio no es de los años ’30, es de la década de 1910. Es un antecedente de arquitectos que decidieron hacer algo diferente, distanciarse de la arquitectura tradicional-historicista y proyectar una nueva manera de entender la arquitectura social o industrial, comercial, residencial, en este caso particular el señor Ernesto Loosli, un arquitecto que claramente remodeló la arquitectura de Concepción y fue protagonista indiscutido de los años ’30. Y así van apareciendo varios nombres…

– Un edificio te lleva al otro. También hay muchos aspectos ligados al comercio de la época, de las viviendas, de los hoteles, los cines, es un viaje en el tiempo. Un viaje a los años ’30, esa década tan bonita.

– ¿Dónde lo podremos encontrar?

– Estará pronto en la tienda virtual de Editorial Dostercios y de momento se puede descargar gratuitamente un cuadernillo PDF que tiene ilustraciones de la ilustradora y diseñadora Macarena Toro que se encargó de hacer varias ilustraciones de los años ’30 para complementar este trabajo de investigación y darle un toque más bien gráfico. Un cuadernillo muy corto, pero con ilustraciones muy buenas. Algunos casos importantes y también algo de publicidad de la época. Se puede disfrutar online de la presentación del libro, las palabras iniciales y también vamos a estar dando cuenta de los eventos que se van a hacer. Además del lanzamiento del libro propiamente tal se van a hacer otros eventos secundarios enfocados principalmente en los arquitectos de la época, los antiguos maestros, olvidados.

– ¿Evento presencial?

Depende de los cambios en las disposiciones sanitarias, pero de momento sí. Estaríamos haciéndolo presencial. Y también sumaríamos caminatas a terreno por la ciudad, reconociendo algunos de los hitos presentes en la ciudad que todavía existen.

Texto y Fotografía: Fabián Rodríguez

frodriguez@thepenquist.com

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