Cuando ya los días comienzan a mostrar los colores de la primavera, Sergio Melgarejo Fuentealba, escritor penquista, acepta nuestra invitación para conversar sobre su trabajo y su más reciente libro. Nos recibe amable en su departamento del centro de la ciudad, donde sus dibujos enmarcados destacan entre fotografías familiares y recuerdos. Sobre el comedor, unas copas esperan junto al vino tinto, correctamente dispuestas para acompañar una tarde entintada con el sabor de las letras.

– ¿Cómo nació la inquietud por la literatura?

– Este tema tiene una historia muy antigua. Cuando tenía un mes de edad, mis padres fallecen y quedo al cuidado de mis abuelos paternos. A través de ellos tuve seis tías, quienes tenían una gran biblioteca. Esto fue entre los años 1948 – 1949 aquí en pleno centro de Concepción, en los antiguos pabellones que estaban en el Parque Ecuador. A los 12 años de edad ya leía todos los libros de mis tías, los cuales eran libros densos de Historia y novelas históricas. En 1960, comencé a escribir, época en la cual salía a recorrer el cerro Caracol con mi abuelo, encontrando una gran variedad de especies que no están hoy en día y que me motivaron a llevar diarios de vida con las experiencias vividas.

– Su primer libro, “Estrategias del insomnio” es de poesía y su recientemente publicado “Esquejes del tiempo” historias narradas en prosa. Ante esta dualidad, ¿cuento o poesía?

– Me es mucho más cómodo escribir cuentos. Esto porque llevo muchos años escribiendo recuentos de historias vividas personalmente, como diarios de vida escritos en cuadernos y hojas sueltas a lo largo del tiempo. Cuando tenía entre treinta y ciento y cuarenta años abro un baúl donde tenía guardados todos estos escritos y comienzo a armar todas estas historias, acercándome con más fuerza al lenguaje narrativo. En 1958, mis abuelos, tías y yo nos fuimos del sector Parque Ecuador, mas en 1982 vuelvo al Cerro Caracol como visitante, pensando reencontrarme con todas las cosas que vi cuando era niño, para este entonces ya había comenzado a ordenar los escritos que estaban en el baúl. En mi visita, nada era como antes y todo este contraste entre pasado y presente influyó en mi escritura.

– Además de sus trabajos poéticos y narrativos, quienes lo conocemos somos testigos también de su talento para el dibujo, especialmente en retrato. En este sentido, ¿cómo ve el arte y como este sentir se refleja en sus dibujos?

– El arte pictórico también viene desde mi niñez. Alrededor de mis doce o trece años, mi abuela me llevaba al centro de la ciudad para comprarme la revista “El Peneca” y con esta revista en mis manos, primero la leía, y luego, como no había televisión, tomaba los cuadernos donde escribía y dibujaba todos los monitos que aparecían en el cómic El Peneca. Así fui desarrollando la habilidad para dibujar. Con el tiempo, me sabía de memoria las características de cada personaje. Lo mismo me sucedía con otros cómics de la época. Cuando tenía veinticinco años y ya estaba trabajando, un amigo artista de Santiago me instó a exponer mi trabajo, lo que me motivó a comenzar a dibujar retratos. La técnica que tienen mis dibujos simplemente es fruto de la práctica. Actualmente, dibujo muchos retratos con pastel y grafito.

Retrato del Poeta Nicanor Parra realizado por Sergio Melgarejo.

– ¿Y qué significó el retratar al recientemente fallecido poeta Omar Lara?

– Retraté dos veces a Omar. El primer retrato que le hice fue cerca del año 2015, para su cumpleaños, estando en casa de nuestra amiga poeta Miriam Leiva. Este primer retrato quedó, con el tiempo, en una casa donde ya no vivía, por lo que en 2019 me pidió un nuevo retrato para colocar en su nueva casa. Ahora que él ya no está, este último retrato tiene más fuerza.

– ¿Qué lo motiva a escribir?, ¿cuál es la búsqueda o aquello que quiere emanar de su escritura?, ya sea en verso o prosa.

– Más que nada me interesa mostrar las historias de otra época. Muchos jóvenes no saben lo que es un “esqueje” y por eso yo integro en mi trabajo palabras y relatos que hoy no se conocen entre la juventud. Además, la gran mayoría de mis historias giran en torno al Parque Ecuador de Concepción, lo que ayuda al rescate del la Historia de este lugar.

– ¿Cuál es su visión del la escena literaria penquista?

– Seré honesto en esto que diré; hace un par de años me di cuenta de que hay una lucha de egos feroz. Se han formado grupos que no interactúan entre sí y esto me ha hecho tomar distancia.

Esquejes del tiempo, el más reciente libro del escritor penquista.

– Háblenos de su nuevo libro, “Esquejes del tiempo”

– Sucede, en primer lugar, que su portada es una foto tomada por mí de la corteza de un árbol que existe en el Parque Ecuador, el cual está ahí desde que yo vivía allí. Al despertar cada mañana lo primera que veía era ese árbol a través de mi ventana. Era mi árbol y tiene más de cincuenta años. Este libro reúne doce cuentos del mundo rural, doce cuentos urbanos y dos cuentos mitológicos. Todas son creaciones personales en torno a este encuentro de mundos y nacen como homenaje a mi abuelo Manuel, quien era pallador. Yo soy el esqueje de mi abuelo, de ahí el nombre del libro.

Texto y Fotografía: Constanza Aracena Lobos.

constanza@thepenquist.com

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