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Los personajes de un día común y corriente en las calles de Concepción: Autos particulares (particularmente vacíos), micros osadas, motoristas acróbatas, ciclistas furiosos y peatones imprudentes. Si, lo admitimos, podemos estar generalizando, pero son quienes -hoy- dominan el escenario de nuestra vida urbana; cada uno con una voz, presencia y deseo particular de figurar.

Esta obra tiene funciones todos los días y muchos personajes deben recurrir a dobles, esto debido a la enorme cantidad de escenas de acción que protagonizan.

Mientras los autos protestan por la cantidad de atochamientos que deben soportan; olvidan que su aumento de presencia en el escenario ciudad ha sido exponencial, y jamás habrá infraestructura capaz de soportar el crecimiento constante que vive su industria. Solo como dato, la VIII región (hasta antes de la división con el Ñuble) era la segunda región de Chile con más vehículos en circulación.

En el segundo acto vemos a un personaje que gusta del maquillaje, pero no del estudio y mejora en sus performances; el transporte público. Si bien ha bajado su energía vital, ha tratado de volver a lo que fue antes del año 2000, un personaje que disfruta más del desorden que de las reglas. No es culpa solamente de ellos, su rector ministerial nunca ha logrado poner los puntos sobres las “i”.

Ahora vienen nuestros motociclistas acróbatas, que, si bien acá no son tantos como en otras ciudades, no dejan de llamar la atención con su destreza y bravura. Todo esto a bordo de un vehículo que se rige por las mismas reglas que todos.

Después tenemos a nuestros ciclistas, hoy las estrellas del plató. Si bien fueron los relegados mucho tiempo, hoy gozan de un buen momento (que ojalá no se les termine); lograron romper el paradigma de la inversión pública en infraestructura vial y hoy solo les falta perfeccionarse y educar(se). La convivencia con los otros actores aún es fría y distante, no se conocen actuando.

Finalmente están nuestros peatones, las grandes víctimas del set. Es verdad, muchas veces su imprudencia del juega en contra, pero nos olvidamos que la calle es de ellos, son los que tienen prioridad en esa llamada “pirámide de la movilidad urbana”. Tanto los otros personajes, como los financistas del show y quienes prestan la infraestructura, no deben olvidar que la obra siempre fue de ellos; los otros vinieron después.

Como todo montaje artístico, este en algún momento tendrá que desmontarse y dar espacio a uno nuevo, donde esperamos se vea una mejor convivencia y química. Como dicen por ahí, “la química es la clave”, y acá no existe; aún.

Psdt: Este escrito fue tendiente a la generalización, necesaria para graficar una escena frecuente en nuestra vida urbana. Nuestras disculpas a quienes si son respetuosos y constructivos en la convivencia vial.

Miguel Osorio Valdivia
www.concepcionadicto.cl

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